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Plazos fijos: por qué conocer la diferencia entre TEA y TNA puede hacer rendir más tus ahorros

Las tasas de interés son el punto clave de cualquier inversión.

A la hora de evaluar un plazo fijo, no alcanza con mirar el porcentaje que informa el banco. Entender la diferencia entre la Tasa Nominal Anual (TNA) y la Tasa Efectiva Anual (TEA) puede marcar la diferencia entre una inversión promedio y un rendimiento mucho más atractivo.

Los plazos fijos siguen siendo una de las alternativas preferidas por los argentinos para resguardar sus ahorros. Se trata de un contrato entre el ahorrista y la entidad financiera, en el que se deposita un monto determinado por un plazo acordado y se obtiene una ganancia a través de una tasa de interés.


Qué es la tasa de interés de un plazo fijo

La tasa de interés es el porcentaje que el banco paga al ahorrista por mantener su dinero inmovilizado durante un período determinado. En los plazos fijos conviven dos tipos de tasas que suelen generar confusión, pero que son clave para calcular el rendimiento real.


Los dos tipos de tasas que hay que conocer

1. Tasa Nominal Anual (TNA)
La TNA es una tasa de referencia muy utilizada en el sistema financiero. En los plazos fijos indica cuánto paga el banco en términos anuales, sin tener en cuenta la capitalización de los intereses.

Por ejemplo, la TNA de un plazo fijo web a 30 días en el Banco Nación es del 30,5%. Si se la divide por 12, se obtiene la tasa nominal mensual que efectivamente se cobra en cada período.

2. Tasa Efectiva Anual (TEA)
La TEA muestra el rendimiento real del dinero en el tiempo. Tiene en cuenta la capitalización de los intereses cuando el ahorrista reinvierte, mes a mes, el capital más los intereses obtenidos.

Por este motivo, la tasa efectiva siempre es más alta que la nominal. En el mismo ejemplo, la TEA de un plazo fijo web a 30 días en el Banco Nación asciende al 35,15%.

Por qué la TEA puede convertir un plazo fijo en un "tesoro"

Cuando el ahorrista renueva el plazo fijo cada mes y reinvierte los intereses, el rendimiento acumulado crece de forma significativa. Entender y comparar la TEA, más allá de la TNA, permite elegir mejor dónde colocar los ahorros y maximizar la ganancia final.

En un contexto de tasas altas, conocer esta diferencia puede transformar un plazo fijo común en una inversión mucho más rentable.

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