S&P elevó la calificación de la deuda argentina y destacó el ajuste fiscal de Milei
La agencia subió la nota soberana de CCC+ a B-, resaltó la mejora de las cuentas públicas y mantuvo una perspectiva estable.
La calificadora internacional S&P Global Ratings elevó la calificación soberana de la Argentina de CCC+ a B-, una mejora que marca la salida del país de una categoría asociada a un riesgo muy elevado de incumplimiento de deuda.
La decisión se suma a la mejora aplicada por Fitch a comienzos de mayo y representa un nuevo respaldo de los mercados internacionales a la estrategia económica del Gobierno de Javier Milei.
La agencia mantuvo una perspectiva estable y explicó que la mejora responde a la consolidación del equilibrio fiscal, la reducción de los desequilibrios macroeconómicos, la desaceleración de la inflación y una mayor capacidad del Estado para afrontar sus compromisos financieros.
Según S&P, los continuos superávits fiscales y la acumulación de reservas internacionales fortalecieron la posición de liquidez del Gobierno.
La calificadora también valoró la ampliación de las fuentes de financiamiento obtenidas durante los últimos meses, entre ellas emisiones de deuda en dólares en el mercado local, acuerdos con bancos internacionales y mecanismos de apoyo de organismos multilaterales.
"La acumulación de reservas internacionales y los superávits fiscales continuados fortalecieron el perfil de liquidez del Gobierno", señaló la entidad en su informe.
S&P destacó la mejora macroeconómica
La calificadora consideró que la administración nacional logró avanzar en la corrección de los principales desequilibrios heredados, especialmente en materia fiscal y monetaria.
Además, sostuvo que la continuidad del programa de austeridad fiscal permitirá sostener el crecimiento económico y profundizar el proceso de desinflación en los próximos años.
En sus proyecciones, S&P estimó que la economía argentina crecerá 2,7% en 2026 y cerca de 3% anual en los años siguientes. También prevé que la inflación continúe descendiendo de manera gradual hasta alcanzar niveles de un dígito hacia el final de la década.
Vaca Muerta, una de las claves para la mejora
El informe resaltó el potencial de las exportaciones energéticas como uno de los principales motores para fortalecer la capacidad de pago del país.
En ese sentido, S&P estimó que el desarrollo de Vaca Muerta podría generar un superávit comercial energético cercano a USD 10.000 millones en 2026, muy por encima de los USD 5.900 millones registrados en 2024.
La agencia consideró que el crecimiento del sector energético será determinante para mejorar la generación de divisas y reforzar la posición externa de la Argentina.
Persisten desafíos estructurales
A pesar de la mejora en la nota crediticia, S&P advirtió que el país todavía enfrenta importantes desafíos.
Entre los principales riesgos mencionó el bajo nivel de reservas netas, la volatilidad cambiaria, la todavía elevada inflación y ciertas fragilidades institucionales que históricamente afectaron la capacidad de financiamiento de la Argentina.
La perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno mantenga la disciplina fiscal y continúe fortaleciendo las reservas del Banco Central.
Sin embargo, la calificadora advirtió que eventuales dificultades para acceder al financiamiento o un deterioro de la estabilidad macroeconómica podrían volver a presionar la nota soberana.
La mejora de S&P se produce en un contexto en el que otras agencias internacionales también comenzaron a reconocer avances en los indicadores económicos argentinos, una señal que el Gobierno busca capitalizar para consolidar el regreso del país a los mercados internacionales de crédito.
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