Como tantos otros escritores, Micaela Fazzone publicó su libro en un año atravesado por la pandemia: un cuento para niños sobre las emociones. La autora dialogó con BAE Negocios sobre los chicos y los libros en cuarentena.

_Entiendo que tu libro no fue pensado para la pandemia, sin embargo termina siendo clave para hablar de las emociones...

_Así es, fue pensando para que los más pequeños puedan reconocer las emociones básicas, pero surgió a raíz de un taller literario que realicé como docente en el jardín de infantes. Coincide con los diversos estados de ánimo que tanto chicos como adultos sentimos en este momento.

_¿En qué edad pensaste ?

_En las edades de mis alumnos y alumnas del taller, entre 3 y 5 años, ya que las experiencias o situaciones que le suceden al personaje son las mismas que vivieron ellos. De todas maneras, en algunas escuelas lo trabajaron en primer grado, y hasta incluso me llegaron mensajes y fotos de niños y niñas más grandes leyendo el libro.

_¿Cómo seleccionaste las emociones ?

_Son las llamadas emociones básicas (alegría, tristeza, enojo, miedo, asco, asombro) y le agregué "vergüenza", ya que en los pequeños comienza a aparecer, por ejemplo, en situaciones como le ocurren al personaje que se hace pis, expresándolo con sus mejillas coloradas.

_Hay muchas emociones tal vez feas, ¿es para que los chicos valoren lo cotidiano?

_Sí, justamente la idea es que valoren el día a día, los pequeños actos, las cosas simples, sentirse acompañados, poder demostrar que con el vínculo familiar se pueden lograr muchas cosas. Hoy en día, muchas veces por cansancio o facilidad ante un enojo o tristeza, se acude a la tecnología, olvidando que lo más importante es el contacto con el otro, generar momentos especiales y memorables aunque sea por unos minutos.

_El adulto siempre aparece para la contención...

_Muchos adultos se encuentran estresados por el trabajo, acelerados y, en varios casos, vivir de esta manera no permite que puedan disfrutar de un momento de calidad con sus hijos o de observar si ellos no se encuentran bien. Los más pequeños necesitan de esta contención, ya que les da seguridad, confianza, se sienten acompañados. El hecho de que un adulto ayude al personaje refuerza la idea de que es necesario reforzar este vínculo tan importante.

_¿Es difícil para los niños ponerle palabras a las emociones?

_En mi experiencia en el jardín, y sobre todo en el taller emocional, al principio cuando les preguntaba cómo estaban todos respondían "bien" y algunos de los niños directamente en lugar de poner en palabras lo que sentían se manifestaban corporalmente demostrando enojo, revoleando cosas o con golpes en el piso.

A medida que fuimos escuchando cuentos, observando imágenes, jugando, viviendo diversas emociones, los niños fueron aprendiendo de a poco y aumentando el vocabulario emocional. El momento de comentar cómo se sentían se convirtió en un momento esperado con ansiedad. Incluso los niños que no se manifestaban con palabras pudieron hacerlo de manera tal que si al final de la clase se sentían mejor también lo decían, y para mí eso fue increíble. Ahí me di cuenta de la importancia de educar emocionalmente desde pequeños, generar un espacio para que se puedan expresar, sentirse contenidos, abrazados con la mirada y la escucha. De esta manera, muchas emociones que antes quedaban guardadas muy adentro ahora se podían expresar.

_¿Cuáles te parece que son las emociones que los niños eligen ahora?

_Al comienzo de la cuarentena escuché muchos niños felices por el hecho de estar con sus familias en sus casas, pero a lo largo de los días estas emociones felices se fueron modificando al no poder salir a jugar, ver a sus compañeros, a sus abuelos; por lo tanto, aparecieron niños tristes, enojados. Es un momento difícil y acompañarlos en sus emociones es primordial, tratar de ayudarlos si no los vemos bien, pero para eso también tenemos que estar bien nosotros, generando emociones positivas.

_¿Qué pueden hacer los libros en la cuarentena por los niños?

_Los libros son asombrosos, tanto en la cuarentena como fuera de ella, permiten ampliar la imaginación y el vocabulario, permiten viajar a otros mundos, sentirse identificados, acompañados, fomentan el vínculo con los adultos (para mí el momento del cuento es esencial), los hacen vivir diversas emociones, como por ejemplo alegría, asombro, tristeza y miedo. Los libros son fundamentales para el desarrollo de cada niño.

_¿Cómo es el trabajo con el ilustrador ?

_El trabajo con el ilustrador Héctor Borlasca fue excelente. Editorial Olivia me sugirió observar su trabajo porque creían que podía ser muy bueno para el libro; al ver sus ilustraciones, me encantó. Cuando me llegaron los bocetos del personaje me emocioné porque transmitía lo que yo quería expresar. Héctor logró ilustrar claramente cada una de las emociones y, además, aportó el personaje del oso, con el cual me sentí identificada porque me recordó mi niñez.

_¿Que te gustaría que los chicos encuentren?

_Me gustaría que los chicos puedan sentirse identificados con el personaje, que tiene la edad de ellos y que vive las mismas situaciones cotidianas, las cuales les hacen sentir diversas emociones. La idea es que, de a poco, puedan reconocer estas emociones, ampliando el vocabulario, pudiendo expresar cómo se sienten, para luego poder regularlo. Es fundamental el acompañamiento de la familia o de los adultos que formen parte de sus vidas, para brindarles seguridad, confianza y que puedan expresarse cada vez mejor sin esconder o reprimir sus emociones. En mi cuenta de Instagram @sonandoando pueden observar todo lo referido al libro y, además, subo actividades y otros cuentos incentivando siempre el juego y la imaginación.

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Maria Helena Ripetta

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