Los pastelitos acaramelados forman parte del capítulo goloso. El historiador Daniel Balmaceda cuenta: "Los pastelitos eran una comida de la tarde, lo que hoy llamaríamos la hora del té". La tradición era fabricarlos con la masa que sobraba de otras preparaciones. "La mazamorra, en muchos casos era el postre", comenta.

En diciembre de cada año, en la localidad de Gouin, en Carmen de Areco, se celebra la Fiesta Nacional del Pastel. Una de sus organizadoras reveló a BAE Negocios: "No es fácil hacer pasteles, tiene su secreto. La masa lleva muchas horas, necesita descanso, saber hacer los dobleces del hojaldre. Un buen pastelito no tienen que tener gusto a grasa, debe estar crocante y sequito. El hojaldre se tiene que separar solo cuando lo mordes o cortás".

Ingredientes: membrillo, 300 gramos de harina, 100 de agua, 1 cucharadita de polvo de hornear, 100 gramos de grasa y 1 pizca de sal.

Preparación: en la mesada colocar la harina con el polvo de hornear, en el centro la grasa derretida y de a poco el agua hervida con la pizca de sal hasta formar una masa, dejar reposar por una hora. Estirar la masa fina. Cortar en cuadrados, uno será para la base, donde se le coloca un trozo de dulce, el otro como tapa, de forma que no coincidan los extremos. Freír y pintarlos con almíbar.