Los alfajores Havanna son un clásico de las vacaciones en la costa. La fábrica, que abrió sus puertas en 1948 en Mar del Plata, se transformó en un símbolo tan distintivo de la ciudad como los lobos de mar.

Según explica Martín Zalazar, jefe de Marketing de la empresa, esa tradición acompaña a los comienzos del turismo más masivo a la ciudad, cuando se terminó de construir la ruta 2 y Mar del Plata dejó de estar reservada sólo a las clases altas. Entre los 50 y los 70 se da el boom, con más de un millón de veraneantes, cifra no demasiado lejana a los niveles actuales. "Era un producto que no se encontraba en Buenos Aires y representaba el lugar de origen al que habías ido a vacacionar", dice, y agrega que otro factor es que el alfajor es una golosina muy popular en el país: se estima que se venden unos 6,7 o 7 millones por día.

Aunque hoy pueden conseguirse en todos lados, la costumbre de volver con las cajas amarillas de las docenas no pasó de moda.

La variedad que más se está vendiendo esta temporada es el alfajor semilia, que es libre de gluten. Lanzado hace 35 días, se ubica por arriba del clásico y del 70% cacao puro.

Hace unos años, la empresa lanzó una encuesta que reveló que los principales rubros elegidos por los turistas a la hora de pensar en regalos o souvenirs eran la ropa en general, los recuerditos y los alfajores. Los clásicos pulloveres estaban en el 11% de las respuestas. "El sweater está bien firme todavía como regalo", dice Zalazar.

Las cifras

  • 600 Alfajores se venden por hora en los locales de Havanna en Mar del Plata
  • 9.400 Unidades se facturan en promedio por local por día

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