El progreso tecnológico y su incidencia en los puestos de trabajo ha sido abismal en los últimos 25 años, y la incorporación de la Inteligencia Artificial transforma el día a día de las empresas y de sus empleados en todas las dimensiones imaginables.

El estudio de Adecco Group resalta que mientras que en 1930 una persona dedicaba una media de 55,9 años (109.564 horas) al trabajo a lo largo de su vida, pero casi 90 años después destina 40,9 años (68.875 horas), es decir, quince años menos. De este modo, si en 1930 los individuos pasaban un 20,1% de su vida en el ámbito laboral, en 2012 este tiempo se redujo a un 9,6 por ciento. Además, entre 1930 y 2012, el tiempo anual dedicado al trabajo se ha reducido en un 12%, si bien a lo largo del ciclo vital, éste ha disminuido en un 37% durante el periodo señalado.

Un 48% de los especialistas encuestados considera que el impacto llegará en un futuro a corto plazo, por lo que creen que las empresas deben apostar por invertir en formar a los trabajadores en estas nuevas tecnologías. Si finalmente se consigue encontrar el equilibrio, un 93% de los expertos considera que la IA tendrá un impacto positivo en la actividad económica.

Y es que la ganancia de competitividad y productividad terminará incidiendo a la larga en la vida de las organizaciones. No sólo en los grandes centros urbanos, sino también en áreas alejadas, donde la automatización ha permitido mejorar eficiencia y costos en distintas actividades productivas.