Con un poco de curiosidad, se puede descubrir un mundo nuevo en una taza de té. Un territorio de aromas y sabores al que se llega de a poco, prestando atención, aprendiendo y probando. Se puede empezar eligiendo cajitas distintas en el supermercado. El entusiasmo lleva a muchos hasta el centro de la hoja, a conocer todo sobre variedades y virtudes. 

Aunque menos popular que el mate, el té hechiza a un número creciente de argentinos que quieren saber más, comprar mejor, entender qué toman y disfrutarlo con los sentidos despiertos. Cada vez son más los que dan un paso adicional: se forman profesionalmente y lanzan negocios pensados para compartir la pasión por esta bebida envuelta en tradiciones y secretos pero capaz de generar propuestas actuales. Proliferan los tea shops y surgen nuevas líneas de variedades pensadas por sommeliers, servicios con toque creativo y hasta versiones frías de té tirado de canillas como si fuera cerveza. 

Un argentino consume en promedio 90 saquitos por año, es decir, 180 gramos. Es un té cada 4 días en promedio. Esa cantidad nos posiciona como el segundo país de América latina, detrás de Chile. En la cima del ranking mundial están países como Francia, Alemania, Inglaterra, Rusia, Turquía y China, con cifras de entre 2 y 4 kilos por año. Los datos son aportados por Diego Morlachetti, tea master y uno de los fundadores de la Escuela Argentina de Té junto a Liliana Venerucci. Según puntualiza, el consumo local de té en saquitos se mantiene casi igual en la última década, sin embargo crece el segmento de especialidad, así como los tea shops físicos y virtuales. 

Con la pandemia, el alumnado de ese centro de formación se duplicó, otro síntoma del creciente interés. Es la única escuela universitaria en América Latina. Ofrece diplomaturas 100% online y cuenta con el aval de la Universidad Abierta Interamericana. La oferta académica en esa casa de estudios abarca desde los cursos de primeros pasos, aptos para curiosos, que son cortos (entre 7 y 30 días y parten de los $2200), hasta diplomaturas universitarias y formaciones más avanzadas, con varias propuestas orientadas al desarrollo de negocios como el programa de Tea Marketing Specialist, diseño de líneas de té, entre otros.

Según comenta Morlachett, el público que se acerca incluye gente que tiene líneas de té, emprendedores del segmento de la vajilla, curiosos que quieren aprender para agasajar a familiares y amigos, y también personas que trabajan en la industria del té y la yerba mate. El té da trabajo de manera directa o indirecta a 40.000 personas en Argentina.

"Durante la primera parte de la pandemia, explotó la gastronomía en casa y mucha gente empezó a descubrir el té. Esto potenció también a los emprendedores, les trajo nuevos clientes. Rotaron sus líneas, se vieron impulsados a ampliar sus prortfolios", explica Diego, y además puntualiza una de las ventajas que tienen los negocios del rubro: mucha gente busca esta salida a diferencia de otros emprendimientos que requieren alta inversión en maquinaria. 

De las hebras al proyecto

Al disfrute de sabores y colores, se suman las propiedades saludables del té: es rico en micronutrientes, contribuye a cuidar el corazón, los huesos, a bajar el colesterol y gracias a la L-teanina (sustancia que está presente en el té verde y en el té negro) se logra calma mental y concentración, entre otros aportes. Estas características son también un imán para quienes buscan una alimentación más saludable. Con un producto tan lleno de virtudes que van desde lo sensorial a los beneficios para la salud, las ideas para emprendimientos que lo tengan como protagonista no tardan en surgir. Desde los grandes nombres como el de Inés Bertón, referente pionera, a propuestas más chicas.

Inspirada en un viaje a la India que realizó con la Escuela Argentina de Té, Andrea Angeloni creó hace una década la marca Chabei (palabra china con la que se nombra a un termo con infusor y hace alusión a llevar el té a todas partes). La empresa nació con la idea de ofrecer blends con hebras importadas y ahora se centra en revalorizar las hebras locales. "Creció muchísimo el mercado. No sólo por el consumo de la gente sino por la cantidad de nuevos emprendimientos. Cuando empecé, el té argentino era en saquito, el té en hebras se exportaba, y predominaba el negro. Ahora hay más té verde, de hecho un productor japonés logra una calidad casi igual a la hebra verde de Japón, y se está empezando a hacer Oolong, té de alta oxidación. Hay un montón de emprendedores que se autoabastecen de hebras argentinas", explica la sommelier y team master. Comenta que en pandemia creció mucho la compra virtual y los clientes se fidelizaron.

Otro emprendimiento interesante es Couchea.te, de Romina Rubiño, coach ontológica, sommelier y Master Blender de té, que brinda experiencias de alto impacto con el té para descubrir el propio poder interior. Se unen la cata de té y la guía del coaching.  Ofrecen eventos de empoderamiento orientados a mujeres, además de una línea de blends y propuestas aplicadas a coctelería. 

 En el Mercat de Villa Crespo, centro gastronómico que abrió sus puertas hace menos de un año, el público se sorprende con la propuesta de Vedanna, la única marca en Argentina y America Latina que produce té espumante. Se sirve tirado, como un chop. Ana Luz Morales, Directora de la empresa, Sommelier de Té y Tea & Ayurvedic Blender coincide en que hay cada vez más interés en el consumo de té: "El público joven sigue la tendencia del bubble tea (té con perlas de tapioca, una bebida proveniente de Taiwan que se hizo famosa en el mundo) y los adultos jóvenes y más grandes encuentran en el mundo del té una nueva experiencia saludable, divertida y gourmet a la vez". Considera que una de las claves es innovar y hacer productos de calidad. Destaca el aumento de la oferta de té frío. "El té tirado lo servimos puro, en mocktails y cóctel para poder darle variedad y opciones a cada tipo de persona que busca algo diferente. Tenemos una carta de barra de té muy amplia que además del té tirado ofrece bubble tea y lattes plant based", agrega.

Andrea Angeloni comparte su receta preferida para estos días de verano en versión fría: té verde con romero y limón. Para principiantes, da un consejo: respetar siempre el tiempo de infusión sugerido para cada variedad.

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Paula Boente

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