Mañana arranca el Festival de Mar del Plata, edición 35, la única muestra de cine Clase A de América Latina, la que se hace junto al mar, la que conocemos como un encuentro amabilísimo quienes vamos cada año desde su regreso en 1996. Mañana arranca el Festival de Mar del Plata al que no podremos ir, que no tendrá cines llenos porque, claro, pasó -y pasa- el Covid-19. Pero, y esto es historia, mañana arranca el Festival de Mar del Plata por primera vez para todo el país al mismo tiempo, por primera vez 100% gratuito gracias a que tenemos redes y tenemos Internet. Así que, paradójicamente, es posible que sea el Festival de Mar del Plata con mayor cantidad de visionados.

Cortamos y pegamos la información oficial: "Debido al contexto de pandemia, este año el Festival ofrece una edición extraordinaria, totalmente gratuita y en formato online. De esta manera, las películas y actividades especiales que integran su programación podrán verse en simultáneo en todo el territorio argentino, a través de su sitio web www.mardelplatafilmfest.com desde cualquier dispositivo.  La programación incluye siete competencias oficiales, seis charlas con maestras y maestros del cine, entrevistas a los directores, homenajes, proyecciones especiales y mucho más. Los espectadores de todo el país podrán acompañar la programación, conocer y valorar las películas seleccionadas para esta edición".

Guía práctica: para ver las películas, entran en la web ut supra mencionada, crean un usuario, van a la película que desean y se genera un "ticket virtual". Listo. Cada ticket es para un y solo un visionado, dicho sea de paso, y es gratuito. Aunque hay menos películas que la media, hay muchísimo. Las razones para que la edición sea menor en cantidad son varias: presupuesto (hay que pagar los derechos de exhibición en muchos casos); disponibilidad (no siempre hay copias virtuales); y, sobre todo, que hay poco para mostrar. Uno de los problemas de la pandemia es que el cine se quedó "sin películas". De todos modos hay bastante y vale la pena todo.

Hay autores. Por ejemplo, el japonés Sion Siono (habitué de la muestra con sus frescos llenos de violencia, melodrama y a veces humor sardónico), esta vez presente con Red Post on Escher Street. Aparece la última película del documentalista Heinz Emigholz, The Last City. Y hay tres homenajes argentinos. Uno, a Pino Solanas, ideal para quienes solo lo conocen como político, que incluye La hora de los hornos (la primera parte, por cierto, quizás la más discutible formalmente); El exilio de Gardel; Sur y El viaje, que además son perfecto testimonio del paso de la esperanza en la era alfonsinista a la desazón en el menemismo, paralelas a la decisión de saltar del cine a la acción pública. Otro, la proyección de Momentos, opera prima de María Luisa Bemberg. Y otra, la aparición de la genial comedia de Martín Rejtman Silvia Prieto, protagonizada por Rosario Bléfari, a quien se extraña.

No faltan películas para todo público como la muy bella The Chronicles of Rebecca, dibujo animado japonés realizado por la directora Yukiyo Teramoto, sobre una novela estadounidense ambientada en el siglo XIX. Tampoco películas de género, como la canadiense Come True sobre una especie de experimento sobre el sueño que termina muy mal (aunque no, claro, para el espectador), dirigida por Anthony Scott Burns. Hay mucho más. Si me preguntan a qué competencia prestarle atención, va a ser difícil decir algo porque en todas hay ejemplos de creatividad notable. Pero desde hace algunos años vengo siguiendo con atención la competencia Estados Alterados, que busca lo más raro y nuevo del cine, lo experimental y lo riesgoso. Por norma, meterse por ese paisaje suele proveer de grandes satisfacciones.

Hablando de competencias, siguen en pie la Argentina, la Internacional, la Latinoamericana, la de Work in Progress y los programas de cortos. Con menos títulos, pero todas funcionando a pleno con, además, muchísima presencia nacional. Se sigue produciendo, aunque parezca increíble y la creatividad tenga que fluir en todo sentido para suplir carencias. Por los trailers (ya pueden ir viendo y eligiendo), se ve que hay ojos interesados en seguir el trabajo de narrar con imágenes. Y no recomendamos porque son competencias, es decir, en su mayoría estrenos. Así que está bueno discutirlos cuando se los ve.

La grilla está completamente on line, se dijo, lo que permite ir armando el recorrido de estos diez días de películas. En general la experiencia de Mar del Plata -como la del Bafici, que este año quedó totalmente suspendido porque prefirió esperar la apertura de las salas- suele ser abrumadora y hay tantos "recorridos" del Festival como uno quiera. Pero quizás la mengua en la cantidad de películas, como se dijo totalmente inevitable, genere algo interesante: que quienes no podían desplazarse hasta La Feliz cada año (básicamente más del 90% de la población de nuestro país) puedan tener una ventana más que representativa de lo que es el Festival. Que, dicho sea de paso, necesita ser apuntalado constantemente, en un momento en el que el negocio del cine vive una crisis como no la vio jamás desde sus comienzos. Así que tomen esta nota no solo como una serie de recomendaciones, datos y descripciones, sino como un auténtico acto proselitista de alguien cuya carrera profesional es paralela al derrotero de la muestra desde su retorno en los noventa (fue, confesión, la primera cobertura profesional de quien esto escribe). Ojalá sirva pare crear un movimiento mayor y que el próximo año Mar del Plata haya tomado impulso. Películas hay, son gratis y son buenas. ¿Qué más de puede pedir?

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