Si bien descarta que exista un síndrome post vacacional en la literatura científica, el Dr. Fabián Roma de UMSA, analiza esta transición que, según comenta, nos enfrenta año a año a dos dilemas profundos. "El primer dilema nos golpea de lleno en la quijada como a esos boxeadores desprevenidos: ¿disfruto de mi rutina? Desde esta pregunta podemos entender mucha de las emociones, pensamientos y conductas que tenemos ante el temido regreso. El segundo dilema es aún mas desafiante: ¿estoy dispuesto a cambiar?", indica. Y agrega: "Esta segunda pregunta nos brinda la posibilidad dramática de levantarnos y enfrentar al enemigo mas temido, nosotros mismos".

Para evaluar la duración de este proceso, propone aplicar la fórmula matemática del bienestar: número de emociones negativas autoreportadas / número de acciones producidas para poder cambiarlas. En ese sentido, señala que lo más peligroso es la procastinación. Propone algunas preguntas para el regreso: ¿Disfruto de mi rutina? ¿Estoy dispuesto a cambiar? ¿Qué emociones me provoca no cambiar? ¿Qué emociones me provoca cambiar? ¿Qué recursos tengo? ¿Qué recursos necesito? ¿Si no cambio estoy dispuesto para la aceptación.? ¿Qué estrategias utilizo para cambiar?¿Postergo o actúo? ¿Para qué cambiar?