Con el viento en la cara y una copa en la mano, la vista de 360 grados desde la terraza del Trade es imponente. A un lado, en la línea del horizonte se recortan los edificios de Puerto Madero, el Puente de la Mujer y más cerca la impronta de arquitectura francesa del CCK. Detrás, la franja oscura del río y a lo lejos las luces de Colonia. Al girar hacia el otro frente, la avenida Corrientes se extiende vibrante con el Obelisco como trofeo. Buenos Aires vista desde las alturas tiene magia.

Trade Sky Bar es la más reciente y rimbombante inauguración entre los espacios gastronómicos que coquetean con el cielo. Es aún hoy, a siete meses de su inauguración y en su primer verano en funcionamiento, el lugar que muchos quieren conocer. Con ese lanzamiento se sumó un nuevo espacio gastronómico en altura, una tendencia que no para de crecer temporada a temporada en el ámbito local, en línea con lo que sucede en el mundo.

Sky bars y roof tops brillan con la llegada de las altas temperaturas. Porteños y turistas los eligen para disfrutar al aire libre los atardeceres estivales. Se instalan en hoteles de lujo y en edificios históricos, aprovechando las virtudes de su arquitectura y la ubicación privilegiada.

El piso 19 del Trade Sky Bar, con su impactante ventanal

Desde el Hotel Grand Brizo Buenos Aires, que cuenta con uno de los sky bar más exclusivos de la ciudad, explican como se originó esta tendencia. En los inicios del siglo XX, las olas de migración del campo a la ciudad en Estados Unidos hicieron que las necesidades de vivienda cambiarán. Los arquitectos de Nueva York ingeniaron nuevas medidas en la planificación urbana para aprovechar el espacio y organizar mejor la ciudad. Así fue como, en la búsqueda de un uso más práctico de las edificaciones, surgió la idea de ambientar los techos y terrazas de los edificios más altos para hacer valer esos espacios, y a su vez, capitalizar las maravillosas vistas de la ciudad.

La expansión de esta idea comienza cuando la industria hotelera y también la gastronómica descubren cómo adaptarla a su modelo de negocio, ampliando su oferta para brindar otro tipo de experiencias a sus clientes. La idea de beber y bailar en la terraza de un edificio comenzó como una excentricidad en Nueva York y hoy los bares instalados en esos espacios son tendencia en muchas capitales del mundo.

Por su ubicación céntrica, Cielo Sky Bar del Gran Brizo es ideal tanto para turistas que buscan alejarse de las concurridas calles porteñas como para los compañeros de trabajo que quieren compartir un after office. Abre de miércoles a domingo, desde las 18 hasta la medianoche. La carta desde $140, cocktails clásicos, de temporada y de autor desde $260 (recomiendan el Mojito Divain que lleva espumante y el Green Gin Tonic, con té verde) y tapas, a partir de los $260. El año pasado inauguró un ciclo de música donde las mujeres fueron protagonistas. Mel Lezcano, Panda Elliot, Oli Grunewald, Sonia Zavaleta y Lula Miranda, entre otras cantantes y djs fueron artistas invitadas para musicalizar las noches en el Ciclo Venus en el Cielo.

La barra del sky bar del Hotel Pulitzer

En otro hotel emblemático cercano al microcentro porteño también hay un espacio ideal para contemplar paisajes urbanos. El sky bar del Hotel Pulitzer es uno de los más elogiados. Los turistas extranjeros se mezclan con el público de las oficinas cercanas. Instalado en el piso 13, abre desde las 17 hasta la medianoche en la semana y de jueves a sábado hasta las 2 AM. Los jueves se presentan bandas en vivo, que tocan Bossa, Jazz o covers cuando cae el sol. La carta de bebidas incluye coctelería desde $250 y cervecería desde $150. Para comer se ofrecen tapas (desde $250) ya que la especialidad es la cocina española. El precio promedio por una tapa y un trago es de unos $600.

Entre los hoteles, el roof top del Alvear es uno de los más visitados. Permite disfrutar los mejores tragos en uno de los establecimientos más elegantes de la ciudad.

Cuestión de estilo

En dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad se abrieron bares terraceros imperdibles. Se trata del Barolo, en Avenida de Mayo, y el Comega, en Corrientes y Alem.

Hace exactamente un año, en el piso 16 del Barolo se instaló el roof top Salón 1923. Conserva toda la mística de este rascacielo inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri y Declarado Patrimonio Histórico. Se llega al bar en altura por ascensor hasta el piso 14 y luego dos pisos por escaleras, adentrándose poco a poco en las entrañas de esta enigmática construcción. La decoración del bar está basada en films de época: el personal está vestido con tiradores y sombrero al estilo años 20. La barra de mármol blanco terminada en curva sigue el predominio de formas circulares del Palacio, que simboliza la perfección, y se repite en mesas y ventanas. Para acceder al bar hay que adquirir en el halla de planta baja un ticket de entrada, que representa una consumición de ese importe (varía entre $350 y $950 según el horario). Al atardecer suele haber shows en vivo de jazz y tango, un entorno acústico inmejorable para disfrutar desde sus dos terrazas (se sumó una)vistas del Congreso, la Avenida de Mayo, el Obelisco y la torre del Barolo con su faro que se prende desde las 20. Como un excelente plan diurno, los sábados se ofrecen desayunos con violonchelo en vivo.

En el edificio Comega se instalaron dos propuestas: Vuelta Abajo Social Club y el mencionado Trade Sky Bar. El primero, en el piso 15, es una propuesta que se distingue por estar especializada en tabaco: cuentan con la cava de puros más importante de Argentina y el humidor más grande de sudamérica con capacidad para 100.000 unidades. Con locales anteriores en Belgrano y Recoleta, este local en altura abrió hacia fines de 2018. Desde una barra de 10 metros salen cócteles clásicos y de autor (desde $360) para maridar con los cigarros. La carta incluye tira de asado marinada, noquis de queso azul y algo de pesca. Los principales rondan los $800 y las entradas $450. Por la amplitud de sus horarios -abren desde la mañana en la semana- el público que reciben va desde ejecutivos que se acercan para mantener reuniones de trabajo hasta jóvenes que vienen a disfrutar de la vista.

Vuelta Abajo es especialista en tabaco, con el humidor más grande de la región.

El Trade es la nueva joya de los sky bar locales. Fue elegido por los críticos especializados como una de las grandes aperturas del 2019. Abarca del piso 19 al 22, donde está la terraza abierta y con mirador de 360 grados, que cierra los días de lluvia. Con grandes ventanales, la visual urbana del piso 19 no es menos impactante. Detrás de esta propuesta están los creadores de Uptown&TheBronx y Nicky Harrison, dos de los mejores bares de la ciudad. En este caso, se eligió un concepto inspirado en la Bolsa de Comercio de Nueva York. El diseño del lugar aprovecha y realza las líneas de este bellísimo edificio racionalista. Según explica a BAE Negocios el jefe de barra, varios de los nombres de los cócteles están tomados de los cuadros de patrones de vela que hacen los japoneses para explicar la Bolsa. Así, hay un trago llamado Tres soldados blancos y otro Libélula o Dragon Fly, además del Exchange, uno de los que más se pide, que lleva vodka, cordial de pomelo, jugo de lima y maracuya, yogurth para la textura y polvo de frambuesa. En el horario de after office se acerca más de un entendido de la city financiera para quienes los nombres son familiares. Los tragos parten de $350. El cubierto promedio entre $1200 y $1500.

Una forma de explorar la ciudad y disfrutar el verano.

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