Si hay un terreno donde la poesía sabe explorar es en la resistencia. Lo sabemos por tantos poetas que han dejado en su obra el registro de la historia vivida. La intimidad de los cuerpos, el amor, la tragedia, las revoluciones, han quedado allí, con sus métricas. La poesía como relato, cuando esos tiempos se acallan y difuminan, les sigue dando vida. 

En medio de la pandemia, los diversos encierros y lo incierto, los poemas trajeron cierto aire a modo de registro de la distopía que nos tocó vivir con la irrupción del coronavirus . Los poetas y sus versos aparecieron en las redes sociales. El puntapié, acaso más visible, lo dio la joven poetisa española Elvira Sastre, cuando la Covid-19 estallaba en su país y había que recluirse. Creó #PoesíaEnTuSofá una convocatoria virtual que se viralizó entre sus casi medio millón de seguidores. El encuentro en vivo con la autora, por Instagram, despertó un gran interés. Para el Día Mundial de la Poesía, en marzo, organizó un festival digital con la participación de poetas y artistas españoles que leyeron en vivo. Entre ellos, Jaime Lorente - Denver, en la serie "Casa de papel"-, quien en 2019 publicó su poemario "A propósito de tu boca". En Canadá, Rupi Kaur, otra joven influencer, speaker y escritora -cuya obra es traducida por Sastre- abrió los workshops que usualmente hacía con 25 personas a sus 4 millones de seguidores. Cientos de miles, siguieron los "lives" en su cuenta de Instagram, que aún hoy se reproducen en su canal de IGTV.

La virtualidad fue la puerta hacia la calle que no podíamos pisar o hacerlo con restricciones. Fue la avenida donde circularon nuestros consumos, incluido los culturales. En Argentina, también los autores echaron mano a ese nuevo canal de expresión y encuentro. Reinaldo Sietecase tenía previsto presentar "Lengua sucia" (Ed.Lumen), una antología con sus poemas, en la Feria Internacional del Libro -que fue cancelada- y en un teatro donde participarían sus amigos músicos. La cuarentena archivó la idea. "Entonces, se me ocurrió realizar pequeñas presentaciones en Instagram. Todos los martes en la medianoche y todos los domingos a las 20, voy leyendo 4 o 5 poemas del libro en vivo. Ya fueron 20 encuentros con una repercusión que no deja de asombrarme. Entre 200 y 300 personas por encuentro y un promedio de 3 mil reproducciones posteriores. Un público difícil de reunir en una lectura tradicional. Se genera una gran interacción con la gente", le cuenta a BAE Negocios.  

-¿La virtualidad sustituirá el libro físico?

Tengo la convicción de que nada puede substituir al libro físico, pero está claro que los nuevos formatos llegaron para quedarse. Internet es una gran aliada de la poesía. Los poemas son, en general, más breves que cualquier prosa y eso cierra con la idea de la web. Creo que eso es muy bueno para los poetas ya que la mayoría se tiene que hacer cargo de sus ediciones o, por lo menos, de las primeras. En las redes pueden publicar sin mayor costo y decir sus textos y musicalizar o teatralizar los mismos. Se pueden poner muchos recursos en favor de la poesía. Y ser leídos u oídos en cualquier lugar del mundo. A mi me entusiasma. Incluso ya subí listas de diez poemas de cada uno de mis libros a Spotify. La potencia y perdurabilidad del poema seguirá dependiendo de la calidad del poeta.

Lo erótico y virtual

Tomás Litta hace poesía erótica y queer. Desde hace dos años, llevaba a cabo su ciclo "El cuerpo expresivo", en Casa Brandon. Pandemia mediante, tuvo que reconvertirse a la virtualidad, con audiencia nutrida, música en vivo, invitados especiales y pago de entrada. La semana pasada se realizó una edición donde leyeron Marlene Wayar, Juan Solá, Gustavo Yuste, Suzy Qiú y Nina León. "La poesía desde siempre es un gran terreno de resistencia - define Litta-. Al menos en la cultura argentina y sobre todo en el universo under, es un género que se colectivizó mucho gracias a la movida oral, los slam, los ciclos de lecturas y demás".

-¿Las redes masificó el público o es el mismo convocado en un solo canal?

Las redes, sobre todo Instagram, generan una diversificación que por lo menos hace que mucha gente esté hablando de poesía. Y de repente un autor, que por años fue menospreciado como parte de un género menor, hoy tal vez sea leído por miles de personas y muchas se sientan interpeladas. Esto le da un lugar nuevo a la poesía que es interesante. Hace ruido en los más jóvenes, los incita, al menos, a probar escribir. Eso me parece buenísimo. Y genera dos cosas: la valoración que merecemos como artistas y gestores, que confiamos en la importancia de sostener y hacer sobrevivir estos espacios. Y por otro lado, la generación de un nuevo público que tal vez nunca fue a un ciclo de poesía, y de repente ante el aislamiento se interesó. Hay un nuevo público ganado.

De madrugada, poesía urgente

María Esquenazi escribe y postea sus poemas en Instagram. Su cuenta ya pasó los 12 mil seguidores, editó su primer poemario -"Crónica de una vida, poesía de un caos" - que se vendió en Argentina, Europa y EE.UU. Y está preparando su segundo libro. Le cuenta a BAE Negocios: "Lo que sucedió durante el tiempo de aislamiento fue asombroso. Cuando el insomnio ganaba, del otro lado de la pantalla había muchos esperando un poema. Yo subía una poesía mía en plena madrugada y enseguida llegaban comentarios. Noté un enganche con el drama que sin dudas era producto de la situación que vivíamos. Pero más allá de eso, veo que la poesía romántica, que es lo que yo escribo, sigue muy viva". Y concluye: "Es interesante que esto haya sucedido durante una época donde el encierro iba cayendo en el día a día. A pesar del panorama es un buen momento para compartir poesía".

También, hubo catarsis en los autores . "La poesía vuelve a mirar siempre (...) Porque lo que hay debe ser nombrado y existir humanamente sólo se puede en las palabras", se lee en el prólogo de La Peste (Editorial en Danza), un libro escrito durante lo más crudo de la cuarentena local, por tres poetas: Javier Cóceres, Eduardo Mileo y Alberto Muñoz. Con 40 poemas de cada uno, la obra está en formato ebook con descarga gratis, y pronto saldrá en papel. Los autores escribieron en estado de dolor y fueron dándole forma a través de reuniones por Zoom. "Son tres voces muy diferenciadas. Es un desgarro de esta pesadilla familiar y social que estamos transitando", describe Cóceres, autor y director de la editorial que lleva 20 años publicando poesía. "Escribí con el corazón en la mano, viendo lo que pasaba a mi alrededor. Fue catártico", cuenta. 

Sin embargo, los autores no vieron la necesidad de hacer presentaciones virtuales ni subirse a las lecturas online. "La poesía no atrapa multitudes, más bien todo lo contrario. Es algo limitado dentro del mercado. Sin embargo, esa movida estaba muy activa antes de la pandemia, y se tradujo en las propuestas que hay en las redes sociales. La poesía es un lenguaje necesario y una expresión artística muy valiosa. Cuando pasen los años, este libro será un testimonio de lo que estamos viviendo".