Con paciencia milenaria y pulso de acero, los tatuadores despliegan mandalas, letras, imágenes de ídolos. Cada vez son más las personas que deciden dejar una marca personal en su cuerpo a través de este arte en auge.

Como la moda, los diseños en la piel cambian y sorprenden. Lejos quedaron los tatuajes chicos, en lugares discretos, con diseños de catálogo. Hoy marcan tendencia los tatuajes grandes, los diseños elaborados y exclusivos: las mangas y dibujos que ocupan toda la espalda son vanguardia en 2020.

Este fin de semana, los fanáticos de esta técnica tienen una cita imperdible en otra clásica edición de Tattoo Show, el evento profesional e internacional de tatuaje más importante de Argentina. Habrá espectáculos, premios, estrellas como Jesse Smith y decenas de oportunidades para pensar en el próximo trazo de tinta en la piel.

"Cuando empezamos el tatuaje no tenía el auge que tiene hoy, que es una locura", señala Diego Staropoli, de Mandinga Tattoo, fundador y organizador de la expo, que tuvo su primer formato en 2004 en el Hotel Bauen y después de 10 ediciones se mudó a la Rural adonde ahora convoca entre 30 y 40 mil personas cada año. El espíritu con el que tomó forma la iniciativa era el de un evento inclusivo, con gente de todas las provincias y con un estilo más “rockero”.

El propio Diego tuvo también un recorrido intenso desde que empezó a tatuar en su barrio de Villa Lugano hasta tener hoy los dos locales más grandes del país. Según comenta, por entonces el oficio era muy diferente. “En esa época los tatuadores eramos copiadores. Aplicábamos diseños que ya estaban hechos. Ahora te sentás y el tipo que te va a tatuar te dibuja arriba de la piel. Hoy no podés ser tatuador y estar en buen nivel si no sos un buen dibujante. En ese entonces era muy precario todo. El tatuaje era muchísimo más doloroso. Hoy cualquier persona compra por internet los mismos insumos que usa el mejor de los tatuadores”, dice y explica que los tatuajes son menos molestos porque las tintas pigmentan mejor, las máquinas son más rápidas y se pueden usar cremas anestésicas.

Sin brecha de género

Los tatuajes muy grandes son hoy los protagonistas: un estilo que permite lucir las creaciones de los artistas. Estos trabajos -que llevan varias sesiones y demoran cerca de 20 horas, por ejemplo en el caso de un brazo- son pedidos tanto por hombres como por mujeres.

En el mundo del tatuaje ya no hay brechas de género. Según comenta Diego, ahora está tan parejo que nos pasa que hay días que tatúan más mujeres que hombres. “El hombre se tatúa quizás más en grises que las mujeres que buscan los colores”, detalla.

Cambian las décadas, cambian los estilos. Entre lo más pedido hoy, según el especialista, se destacan los mandalas, el puntillismo y lo maorí, pero es maorí diferente del que se tatuaba antes. “Años atrás te armabas una manga también pero con muchos tatuajes chicos que terminaban siendo un tatuaje grande. Eran diseños medianos o pequeños. Hoy ya se hacen diseños más paisajisticos, algo que tiene una trama, que está emparentado, continuado”, puntualiza.

Hoy se tatúan por igual hombres y mujeres. Ellas prefieren diseños con más colores.

Si el tatuaje saltó géneros y clases sociales, también saltó edades. La madrina del local de Mandinga se llama Susana Aspiunza y va a cumplir 89 años. “Se hizo el primero a los 86. Ella siempre quiso tatuarse. El marido era policia y no le gustaban los tatuajes. Cuando falleció el esposo, empezó y hoy tiene más tatuajes que la hija de Tinelli”, cuenta Staropoli.

Los lugares más elegidos son las piernas, los brazos y la espalda. Pese al predominio de los grandes, hay diseños pequeños que siguen siendo un clásico: palabras, fechas, frases, iniciales y símbolos que se dibujan en muñecas, tobillos, en los laterales de la espalda y, la última tendencia, arriba del codo.

En la Ciudad de Buenos Aires se encuentran alrededor de mil estudios de tatuajes. Si bien los costos varían, según el tatuador, los precios mínimos van desde los $800 a los $1.500. Para los tatuajes más grandes, las sesiones ûque duran aproximadamente 3 horas- cuestan entre $3.000 y $10.000, dependiendo del diseño.

“Hoy está todo muy globalizado. Los tatuadores argentinos van a cualquier país y están a la altura de los mejores del mundo. También hay países donde hasta hace unos años prácticamente no se tatuaban como Bolivia, Paraguay o Chile y hoy tienen convenciones de tatuajes”, describe el organizador de la expo y comenta que la meca del tatuaje es EE.UU. y Japón, prácticamente donde se inventó.

Unas 35.000 personas pasan por la expo cada año

La expectativa por esta edición de Tattoo Show, que comienza hoy y se extenderá hasta el domingo La Rural es alta por la dimensión de la propuesta. Además de los concursos de creaciones, habrá subastas, galerías de arte, 100 por ciento lucha para los chicos, la reina de los tatuadores, desfile de pin up, bandas en vivo, batallas de gallos, autos, motos, seminarios y artistas de más de 20 países. Para lanzarse de lleno a este universo de tinta.

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Paula Boente

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