¿Es bueno saber siempre la verdad? “White lines” sugiere que no, y a lo largo de 10 episodios demuestra su teoría. Sus personajes son más complejos e interesantes en general que los improbables antihéroes de la banda delictiva de las máscaras; si bien hay algún que otro rol que a veces peca de poco verosímil, al igual que ciertas relaciones románticas que nos hacen fruncir el ceño. Sin embargo, el resultado final es bueno y entretenido. Tampoco es que esta sea la serie del año pero ante la escasa oferta de grandes producciones en esta época de industria paralizada, “White lines” se destaca.

La acción tiene lugar en Ibiza. Allí hace 20 años desapareció Alex Collins, el DJ estrella de la isla, sin dejar rastros y en el pico de su fama. Su cadáver apareció en el continente, por lo cual su hermana menor Zoe viaja a las Baleares con el objetivo de saber la verdad.

Pero antes de eso -la identidad del asesino se revela en el último episodio y sorprende- la joven recorrerá un camino de autodescubrimiento que le llevará a replantearse su vida tal como la conocía hasta ahora. A medida que avanza la historia conocemos de dónde viene Zoe: luego que su hermano abandonara el hogar en Manchester junto a tres amigos, peleado con su padre, ella se quedó a padecer la depresión de su autoritario progenitor, viudo hace tiempo.

La idealización que la adolescente había construido del carismático Alex se irá derrumbando conforme conozca los detalles de sus años en Ibiza. Fiesta, drogas y promiscuidad sexual conformaban la rutina diaria de estos cuatro DJ´s que en la meca de la música electrónica amasaron una fortuna y vivían de exceso en exceso.

La protagonista oscila entre el deber y el descontrol.

Zoe retoma contacto con el círculo íntimo de Alex donde hay más miserias que luces. Debajo de la fachada de un pueblo fervorosamente cristiano se esconde un catálogo de perversiones, algo que primero espanta a la protagonista y luego... no tanto.

La trama policial avanza al mismo tiempo que Zoe -un personaje que, hay que decirlo, a veces exaspera- se debate entre su tranquila vida familiar con su esposo e hija ingleses o la atracción instintiva que Ibiza comienza a generar en ella. Un intento de suicidio en el pasado denota su fragilidad, algo que en un lugar como este, plagado de gente oscura, la irá desarmando de a poco.

Algo llamativo en esta serie es la ausencia de personajes que nos generen verdadera empatía. Son perdedores,o delincuentes, apáticos o falsos. No buscan caernos bien ya que viven en un contexto de vicios y obscenidad mientras nadan en dinero. Y está bien que así sea.

White Lines - Netflix

Reino Unido, España, 2020
Dirección: Nick Hamm, Luis Prieto, Ashley Way
Episodios: 10
Intérpretes: Laura Haddock, Nuno Lopes, Marta Milans, Laurence Fox, Daniel Mays