La tendencia viral de la curita en el ombligo: para qué sirve según el Feng Shui
Una práctica que gana popularidad y genera debate en el mundo del bienestar. Los detalles, en la nota.
En los últimos meses, ponerse una curita en el ombligo antes de salir volvió a viralizarse en TikTok, Instagram y grupos de bienestar. En Argentina, la tendencia empezó a replicarse con fuerza, combinando tradiciones orientales con creencias locales vinculadas a la energía personal.
Algunos la adoptan por curiosidad. Otros aseguran que les aporta calma y mayor sensación de resguardo frente a situaciones estresantes.
Desde la mirada del Feng Shui, el ombligo es considerado un centro energético relacionado con la energía vital y la conexión con el entorno. Sin embargo, especialistas aclaran que no existen rituales universales dentro de esta filosofía y que muchas prácticas se adaptan a las creencias individuales.
Por qué se pone una curita en el ombligo: origen y significado
Quienes incorporan este hábito lo hacen como una barrera simbólica frente a influencias externas. La intención es conservar la energía propia y minimizar posibles "fugas" durante encuentros sociales, jornadas laborales intensas o traslados.
Se trata de una práctica simbólica, psicológica y estética, más relacionada con la percepción personal que con evidencia científica comprobada.
¿Protección real o efecto placebo?
Investigaciones sobre rituales y creencias destacan la influencia del efecto placebo y de la intención consciente. Sentirse protegido puede disminuir la ansiedad y aumentar la sensación de control, generando un beneficio emocional concreto, aunque no haya cambios energéticos medibles según la ciencia convencional.
En este sentido, el impacto podría estar más vinculado a la interpretación individual que a una modificación objetiva del entorno.
Recomendaciones si se decide practicarlo
Aunque no existen estudios que respalden su eficacia energética, la práctica se considera inofensiva si se toman ciertos recaudos:
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Usar una curita limpia y aplicarla sobre piel seca.
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Cambiarla con frecuencia para evitar irritaciones.
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Elegir materiales hipoalergénicos.
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No colocarla sobre heridas abiertas.
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No reemplazar tratamientos médicos formales por este tipo de rituales.
No es necesario utilizarla todo el día: puede aplicarse únicamente en momentos en los que se busque mayor seguridad emocional.
Entre la tendencia y la creencia personal
En Argentina, esta costumbre se difundió a través de publicaciones y comunidades digitales vinculadas al bienestar. Para algunas personas es una curiosidad pasajera; para otras, un recurso simbólico que aporta tranquilidad.
Especialistas recomiendan contextualizar su origen y evitar presentar la práctica como una solución comprobada. Más allá del ritual, el equilibrio emocional depende de múltiples factores y no de un único gesto.

