A contracorriente de los ciclos de la naturaleza, el sector de las criptomonedas pasó de una primavera idílica al más crudo de los "criptoinviernos" en tan solo un par de meses. Tras el "sábado negro" de ayer, el mercado total de criptomonedas hoy vale un tercio de lo que llegó a cotizar el año pasado

Como emblema de este cimbronazo se encuentra Bitcoin, la moneda más importante del ecosistema cripto. Actualmente, cotiza a USD 27.400, con una caída de 4,7% en las últimas 24 horas. Mientras que en lo que va del 2022, el activo digital se desplomó un 26,7%.

Sin embargo, la gravedad de su desplome se magnifica si se lo compara con su máxima cotización histórica, la cual alcanzó a principios de noviembre del año pasado (USD 67.600). De esta manera, el colapso es de más de 60% en un transcurso de 7 meses

Pese a esto, Ethereum, la segunda moneda más valiosa del mercado, acumula una corrección bajista incluso mayor. Con una caída de 7,3% en las últimas 24 horas, el activo se vende a USD 1.430. Durante este año suma una caída del 38,4% que incluso se incrementa hasta un 70% si se lo compara con su máxima cotización histórica de USD 4.880. 

 
De todas maneras, no fueron las únicas criptomonedas golpeadas. Todo el ecosistema cripto sufrió un nuevo colapso en estos días. La capitalización de las más de 11.000 criptomonedas caía así a 1,1 billones de dólares, prácticamente un tercio de los USD 3,2 billones que llegó a valer hacia fines del año pasado, según datos de Coin Market Cap.
 

¿Qué fue lo que pasó?

El clima financiero y las condiciones de funcionamiento del mercado criptográficos se deterioró rápidamente luego de una pausa a principios de junio, a un mes del colapso de Terra, una stablecoin algorítimica a su vez ligada a otra criptomoneda, Luna. Desde entonces, hace ya un mes, el universo cripto no logró restablecer la confianza.
 
Por si fuera poco, los datos de inflación en EEUU difundidos el viernes marcaron su nivel más alto en 41 años. Otro golpe duro a las ilusiones de recuperación del sistema cripto y de los mercados bursátiles.
 
 
Esto se debe a que se da por hecho que la Reserva Federal, el Banco Central de EEUU, deberá ahondar su política de aumento de tasas y restricción de liquidez para combatir la inflación, y le será cada vez más difícil evitar una recesión económica de alcance mundial.
 
Este clima financiero se mezcla con reclamos cada vez más numerosos para regular y fiscalizar el criptomercado, por sus efectos sobre los sistemas financieros en general y por sus derivaciones delictivas, en particular como medio para el lavado de dinero y otras operaciones ilícitas.