En varias ocasiones, fue la Justicia la que tuvo que intervenir para hacer valer el derecho del acceso al trabajo de varias mujeres. En 2014, la salteña Mirtha Sisnero presentó una denuncia contra las siete compañías de transporte de su provincia por discriminación en razón del género en el proceso de selección para acceder a un empleo. La causa llegó a la Corte Suprema de la Nación y en su fallo obligó a las empresas transportistas a tener un cupo de 30% de choferes mujeres en las líneas de colectivo.

Años atrás, en 2002, la Fundación Mujeres por la Igualdad que denunció que la compañía de heladerías Freddo sólo contrataba hombres "porque debían limpiar los locales, cargar los baldes de 10 kilos de helado y trabajar hasta altas horas de la madrugada, entre otros motivos". A diciembre de 1999, Freddo tenía 646 empleados hombres y 35 mujeres. La Justicia Civil habló de "prejuicios sobre el sexo débil" y determinó que la empresa debía tomar "sólo mujeres" hasta tanto se iguale con la cantidad de hombres contratados.