Se acerca el Día Internacional del trabajador y es con intención la letra mayúscula ya que el próximo 1° de mayo, se celebra el trabajo, la acción laboral pero en masculino. Y las mujeres, tienen algo que festejar? ¿Qué pasa con la voz colectiva de las mujeres que trabajan? ¿Qué sucede con los derechos de las féminas en el espacio laboral?

El avance hacia la igualdad de género en esta materia ha tenido sus altos y bajos en el tiempo; y aun hoy las mujeres debemos encontrarnos con situaciones de desventaja en relación a la fuerza de trabajo masculina, con esto me estoy refiriendo a la igualdad salarial, beneficios según el puesto y el reconocimiento de los objetivos y metas alcanzados en sus labores.

Es por ello que señalo en el título, lo visible y lo invisible de la mano de obra femenina.

Cada vez son más las mujeres que ingresan en el mercado laboral, pero el detalle está en que aún existe la segregación en el trabajo, basada en el sexo; la remuneración es inferior en comparación al hombre, ocupando las mismas posiciones; la mujer, es así que está sobre representadas en el trabajo precario, en la economía informal y en trabajos con salarios bajos.

En muchas culturas, incluyendo la nuestra existió y aún quedan resabios de una notoria visión patriarcal en la lucha de los derechos femeninos. El trabajo femenino, siempre se vio invisibilizado, menospreciado, ignorado, desprestigiado; en fin, a diferencia de la mano de obra masculina que se entendió siempre como la realmente importante y se la vio, como el verdadero motor de la máquina económica de la sociedad.

La fuerza de trabajo femenina ha aumentado en las últimas décadas. Particularmente en la argentina, se han producido profundas e importantes modificaciones con respecto a la posición de la mujer frente al campo laboral público (lo público se entiende como al trabajo fuera del hogar).

La mujer se mantuvo trabajando dentro del mundo de lo privado (el hogar) durante mucho tiempo. Esto debido a mandatos maternos y paternos; las aspiraciones de la mayoría de las féminas pasaban por conocer a un señor, casarse manteniendo su virginidad, "hasta que la muerte los separe" contra viento y marea, contra infidelidades y golpes en algunos casos; tener hijos y cuidar de ellos y su marido, cual hijo mayor y transcurrir una vida a través del deseo de su esposo, sacrificando sueños, anhelos, deseos y pasiones en pos de la familia. Las que osaban pensar y escuchar su deseo inconsciente o el consiente, de estudiar en la facultad una carrera y tener una profesión en la cual desarrollarse, eran duramente criticadas, tachadas y culpabilizadas, en muchas ocasiones, por la sociedad y hasta por sus familias. El trabajo femenino, ya sea dentro del hogar y/o fuera del mismo, desempeña un papel poco relevante.

Ahora, el cuidado, la limpieza de la casa, la salud de la familia entera, el cuidado de la economía hogareña, la nutrición de los integrantes de la familia, el aseo de la ropa, el cuidado de los hijos, el que tengan sus vacunas, se encuentren bien alimentados, abrigados, hidratados, reciban atención medica son de las labores y los trabajos más importantes, dentro de una sociedad y de los menos remunerados y reconocidos; es decir de los más invisibles.

En el caso de aquellas mujeres que elegían el trabajo del mundo privado (hogar), de todas maneras, eran relegadas. Su trabajo y esfuerzo diario y hasta nocturno, no era, ni son reconocidos; pareciera que quienes somos mujeres venimos al mundo con gracias y entre ellas con la gracia del deber, sin opción de encargarnos del hogar por el solo hecho de portar genitales femeninos.

El trabajo de lo privado no tiene, como decía reconocimiento, remuneración, aguinaldo, vacaciones pagas y disfrutables plenamente, francos; no tiene horario de entrada ni de salida, también carece de ascensos.

Así muchas mujeres, han vivido muchas de las alegrías y momentos inolvidablemente felices que solo la familia permite disfrutar; pero también la mujer ha vivido la felicidad de los ascensos y títulos obtenidos por maridos e hijas/os. Cuántas hijas o hijos hemos escuchado decir a nuestras madres con delantal, las siguientes frases: "No hagas lo que yo hice, salí al mundo, estudiá, hacé lo que te hace feliz"; " No te pongas de novia tan jovencita, viví"; "estudiá, se alguien"; como si ellas no lo fueran. Amas de casa, amas del mundo a mi entender. Busco reivindicar a estas mujeres valiosas, que hacen uno de los trabajos más difíciles del planeta tierra, que es criar, cuidar, alimentar, abrigar, ocuparse de la salud física y psicológica de los seres que serán el futuro de las sociedades, los hijos. Estas mujeres y la sociedad entera, no toma ni tiene conciencia real de la importante labor de las que con o sin opción, ocupan estos puestos laborales.

Dadas las tareas, los objetivos, las responsabilidades y deberes del puesto de ama de casa me pregunto: ¿Cuánto se le debería pagar a una persona que ocupe el puesto de ama de casa?¿Cuál sería la dimensión de tal remuneración?¿Cuál sería el tiempo esperable de descanso semanal y por año dada tremenda y compleja tarea?

Las mujeres están asumiendo roles, cada vez más claves dentro de la sociedad. Su nivel de instrucción es mayor. A pesar de esto sigue insistiendo un interesante nivel de desigualdad en cuanto a la inserción de las mismas en el mercado laboral.

Las mujeres que están insertadas en el mundo laboral, por cuestiones culturales arraigadas aun hoy, deben responder a una doble situación de responsabilidad: trabajo/hogar, que les provoca conflictos en cuanto a su desarrollo profesional y personal. Es por ello que sea tan común, el escuchar a la mujer y la culpa con respecto a los hijos y su desarrollo laboral; no siendo así tan común escucharlo en los hombres. Ellos van a trabajar sin pesos ni culpas en su gran mayoría a diferencia de las mujeres que son madres.

Además este doble peso, debido a la doble responsabilidad, inyectada en ellas por factores e ideales culturales, implica el que esta doble carga incida negativamente en la mujer y su salud general. Esta situación, estadísticamente comprobado que hay mayor cantidad de casos de estrés y las afecciones y cuadros concomitantes a tal patología. Los trastornos de ansiedad van en aumento también, entre otros cuadros.

El mercado laboral femenino esta aun hoy muy segmentado horizontalmente, en profesiones que se entienden como femeninas, como por ejemplo: maestras, peluqueras, secretarias, profesoras, vendedoras de comercio etc.

Existe una brecha salarial importante entre hombres y mujeres. Esto se debe a que las mujeres están concentradas en los grupos de ingresos bajos y medios, cuando a los hombres se los encuentra concentrados en los grupos de ingresos medios y altos.

Así, podemos llegar a la conclusión de que las mujeres no se encuentran en mejores condiciones laborales por su nivel de instrucción y capacitación y/o capacidades, sino que se debe a la segmentación sexual del trabajo.

Me parece sumamente interesante el que como sociedad nos detengamos a pensar y a evaluar métodos para romper con paradigmas que sostienen la desigualdad y la permanencia de patrones culturales que la sostienen.

Es muy importante que el trabajo femenino, deje de ser visto como complemento del trabajo masculino y sea valorado como corresponde. Estos avances permitirán una sociedad mucho más madura y equilibrada.