"Hago un llamamiento a todos en todo el mundo. Hay innumerables maneras de involucrarse en el trabajo por la paz". De esta manera el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, urgió al primer ministro nipón, Shinzo Abe, a firmar y ratificar el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares; al recordar los 75 años del ataque nuclear estadounidense a la ciudad oriental. El homenaje a las víctimas debió ser limitado por la pandemia del coronavirus (Covid-19).

A primera hora, los participantes asistieron a una misa celebrada en memoria de las víctimas en la iglesia de Urakami, cerca del lugar del bombardeo, mientras que otros participaron en un servicio conmemorativo en el Parque de la Paz de la ciudad.

En las inmediaciones de ese parque, erigido sobre la zona cero, varias decenas de religiosos oraban con cánticos y mantras, mientras cuatro concentraciones con poca afluencia protestaban contra las armas nucleares, las guerras o los gobiernos, informó la agencia de noticias EFE.

El recuerdo de los japoneses

Se calcula que en 1950 habían muerto 340.000 personas por las dos bombas atómicas, sobre todo por enfermedades causadas por la exposición a la radiación ionizante.

Tras una simbólica ofrenda floral y de agua, centenares de personas dentro y fuera del acto oficial guardaron un minuto de silencio a las 11:02, la hora exacta de la explosión.

Una vez cumplido el tiempo, el silencio se quebró suavemente con los acordes en guitarra de la canción pacifista “Imagine” de John Lennon, tocada por un hombre, mientras decenas de bailarinas con vestidos amplios de colores claros ejecutaron una tenue coreografía frente al monumento funerario de las víctimas.

Durante el acto de conmemoración, Taue señaló a las armas nucleares, el cambio climático y las pandemias como amenazas de alcance global.

"Entre los estados con armas nucleares y los países bajo el paraguas nuclear ha habido voces que declaran que es demasiado pronto para un tratado de este tipo. Eso no es así. Más bien, las reducciones de armas nucleares llegan demasiado tarde", dijo el alcalde de Nagasaki citado por la agencia española.

El ataque nuclear contra Nagasaki mató inmediatamente a 39.000 personas que siguieron a las 70.000 que habían perecido tres días antes en Hiroshima.

El papa Francisco pidió por el fin de las armas nucleares

En coincidencia con la fecha, el papa Francisco pidió esta mañana un "mundo totalmente libre de armas nucleares", refirió la agencia de noticias Europa Press.

"Los días 6 y 9 de agosto de 1945, hace 75 años, tuvieron lugar los trágicos bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Si bien recuerdo con emoción y gratitud la visita que realicé a esos lugares el año pasado, renuevo mi invitación a orar y a comprometernos por un mundo totalmente libre de armas nucleares", comenzó el rezo del Ángelus de este domingo.

El riesgo nuclear “sigue presente”

Según datos del Comité Internacional de Cruz Roja ( CICR), se estima que actualmente hay más de 14.000 bombas nucleares en todo el mundo, algunas de las cuales tienen un poder "decenas de veces más grande" que las lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki.

El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió a Japón que firme el tratado de la ONU sobre la prohibición de las armas atómicas, adoptado en 2017, a través de un mensaje leído por la secretaria general adjunta, Izumi Nakamitsu.

Shinzo Abe, presidente japonés, y António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas

“La perspectiva de un uso intencional, accidental o por un mal cálculo del arma nuclear sigue presente”, advirtió Guterres.

Las potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte) boicotearon este acuerdo, de la misma forma que también lo hicieron la mayoría de países de la OTAN, entre ellos Japón.

“Como único país que ha sufrido ataques nucleares, es nuestro deber hacer avanzar los esfuerzos de la comunidad internacional para lograr un mundo libre de armas nucleares”, aseguró el primer ministro nipón, Shinzo Abe, quien defendió que Japón “hará de puente entre los países con posiciones distintas”.

Qué pasó en la catástrofe de Nagasaki

Nagasaki vivió un infierno el 9 de agosto de 1945, tres días después de Hiroshima, devastada por Little Boy, la primera bomba atómica. Ambas bombas, de una potencia destructora inédita en aquel entonces, terminaron por doblegar a Japón.

El 15 de agosto de 1945, el emperador Hirohito anunció a los japoneses la capitulación frente a los Aliados, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

Este momento sigue grabado en la memoria de Shigemi Fukahori, de 89 años, quien ofreció su testimonio durante una ceremonia retransmitida en directo por la cadena de televisión pública japonesa NHK.

Fukahori, que entonces era un adolescente, recordó haber visto “montañas de cuerpos ennegrecidos” que no sabía “si estaban vivos o muertos”. “La gente gritaba: ¡agua, agua! Pero no podía ayudarles”, explicó el anciano, cuyos amigos y hermanos murieron durante la explosión.

El Proyecto Manhattan

El Proyecto Manhattan fue la gran apuesta de los  Estados Unidos para construir una bomba atómica antes que lo hicieran los científicos de la Alemania Nazi. Encabezado por el gran físico Julius Oppenheimer, un numeroso grupo de científicos de distintas ramas fue convocado y recluido por el gobierno estadounidense en un pueblo levantado a tal efecto en medio del desierto de Nuevo México, en total secreto. Le destinó 2 mil millones de dólares.

Allí, por espacio de varios años, pusieron sus notables talentos al servicio de la construcción del arma más poderosa de la Tierra. Si bien el proyecto tuvo sus inicios en 1939, fue en Octubre de 1942, cuando Oppenheimer es puesto al frente de un grupo de científicos e investigadores procedentes de Europa (entre exiliados, huidos y algunos que cambiaron de bando), que todo cobró impulso.

Los responsables del Proyecto Manhattan

Durante el mes de marzo de 1945 la primera bomba atómica fue terminada y bautizada como Trinity (Trinidad), y fue probada en el desierto de Los Álamos. Las dos siguientes impactarían en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, con tremendos resultados.

En vista del impacto causado por los resultados de su trabajo, varios de los científicos del proyecto Manhattan decidieron crear el Boletín de Científicos Atómicos, que generó el llamado Reloj del Apocalipsis o del Juicio Final, Doomsday Watch.

Paradójicamente, a pesar de todos los controles, los soviéticos lograron infiltrar a un espía en el corazón del proyecto, y para 1949 la URSS detonó su primer bomba atómica, comenzando la carrera nuclear que desde entonces tiene al mundo al borde de la catástrofe final.