Donald Trump abrirá a la exploración de petróleo y de gas natural más del 90% de las aguas continentales del Atlántico, el Pacífico y el Ártico. La única zona excluida serán las islas Aleutianas, en Alaska.

Así lo dispone el nuevo plan presentado por el Departamento de Interior para el quinquenio 2019-2024, que enmienda las protecciones que autorizó Barack Obama, y al cual se oponen organizaciones medioambientales e incluso políticos republicanos.

Estados Unidos quiere ser el nuevo rey del petróleo y va camino de conseguirlo antes de que concluya 2018. La producción de crudo se espera suba un 10% este año, hasta los 11 millones de barriles diarios. Así lograría destronar a Rusia y Arabia Saudí. La última vez que estuvo en lo más alto fue en 1975.

El mercado de la energía cambió mucho desde entonces. Las nuevas técnicas de extracción, como la fractura hidráulica, permitieron explotar nuevos recursos y aprovechar al máximo pozos ya existentes. Eso le permitió en paralelo reducir su dependencia del petróleo que le llega de Oriente Medio. Trump busca ahora acelerar esa transformación recortando la regulación.

Estados Unidos quiere ser el nuevo rey del petróleo y va camino de conseguirlo este año

El expresidente Obama también se planteó durante su segundo mandato autorizar la exploración frente a la costa atlántica estadounidense. Pero cedió a la presión de las comunidades costeras desde Florida a Virginia y mantuvo la prohibición para realizar nuevas perforaciones hasta al menos 2023. La decisión se adoptó a ocho meses de las elecciones y con el precio de la energía deprimido.

El lobby de la industria petrolera ejerció una enorme presión para que se revirtiera la decisión de Obama. Y eso pese a que los analistas del mercado de la energía dudan de que las grandes corporaciones vayan a beneficiarse con la apertura de la estas zonas protegidas. La exploración marina es más costosa que la que se hace en tierra firme y el valor actual del barril, que ronda los 60 dólares, no lo hace rentable.

"Trump es el único que confía nuestras costas a los gigantes del petróleo", responden desde la organización ambientalista Sierra Club, en referencia al alto riesgo de levantar la protección. También cuenta con la oposición de políticos de su propio partido, como el gobernador de Florida, Rick Scott. El plan está sujeto a un periodo de 60 días de consulta.

El Departamento de Interior ya anunció en octubre la mayor concesión hasta la fecha de derechos para la apertura de nuevos pozos en las aguas de Luisiana, Mississippi, Alabama y Florida. El área podrá empezar a ser explotada a partir de marzo. El gobierno asegura que las comunidades locales se beneficiarán de esta mayor apertura a los recursos.

El nuevo plan para el Atlántico y el Ártico se anuncia, además, una semana después de que el gobierno de Trump propusiera revisar las salvaguardias que se impusieron a la exploración marítima tras el desastre ambiental por el incendio la plataforma Deepwater Horizon, en el golfo de México.