Muchos residentes de Ámsterdam extrañaban esa ciudad de canales de agua y paseos en bicicleta que una vez fue suya, pero que con el tiempo se convirtió en la "ciudad del pecado" donde los turistas se emborrachaban y paseaban por los burdeles sin dejar nada de dinero en las arcas citadinas. Para cambiar eso llegó Femke Halsema. La alcaldesa prometió trasladar al famoso Barrio Rojo a otra zona y hacer que Ámsterdam sea únicamente "la Venecia del norte", sin mirones recorriendo las ventanas en las que se muestran las prostitutas. La promesa fue realizada hace más de dos años, pero ahora, por primera vez, ya existe un plan concreto: la mandataria presentó un nuevo "centro erótico” de cinco pisos, 5.000 metros cuadrados y 100 habitaciones.

La pandemia del coronavirus (Covid-19) recordó a los vecinos de Ámsterdam que alguna vez vivieron en una ciudad sin "turistas boquieabiertos" paseando ansiosos por las vidrieras para ver a las trabajadoras sexuales. En busca de mantener esa calma, el proyecto, enviado para su aprobación y negociación en el ayuntamiento, propone trasladar a Des Wallen (Barrio Rojo) a un edificio en nueve posibles ubicaciones, que van desde el centro de exposiciones en Oud Zuid/Rai hasta Hamerkwartier, en el norte de la ciudad.

¿Por qué un solo edificio y no un barrio entero? Primero, se podría cobrar una tarifa para entrar, lo que justamente serviría como disuasión para aquellos curiosos que únicamente buscan recorrer la zona, un tipo de turismo que crecía cada vez más. Además, da la posibilidad de reforzar la seguridad y los reguladores, en un contexto donde los proxenetas y las ventas ilegales de drogas se multiplican.

Las primeras imágenes del proyecto

Por otra parte, también da la posibilidad a las trabajadoras sexuales de sentirse más seguras, ya que habrá solo un lugar para entrar o salir. “Si caminas por las calles estrechas, ves grandes multitudes de turistas parados frente a las ventanas y fotografiar a mujeres extranjeras que son vulnerables y se ríen de ellas. Como mujer, no puedo aceptar este tipo de humillación contra las mujeres. Va en contra de todos sus derechos y en contra de la idea de que queremos fortalecer las condiciones para las trabajadoras sexuales", había dicho Femke Halsema a The Guardian.

La idea es que las 100 habitaciones estén destinadas a las trabajadoras, que podrán ejercer su oficio ya sea a través de reservas por Internet o cara a cara, u ofrecerlo a través de ventanas o puertas secretas como ya lo hacen actualmente en el Barrio Rojo.

Cómo será el nuevo Barrio Rojo

Según el documento enviado al ayuntamiento holandés, el “centro erótico” tendrá cinco pisos y 5.000 metros cuadrados. Adentro habrá 100 habitaciones pequeñas, dos bares y un lugar de "entretenimiento erótico", como un club de striptease o un espectáculo sexual, que no ofrecerá servicios sexuales pagos.

Es probable que el primer piso tenga bares y restaurantes, tiendas eróticas y entretenimiento, y una "zona" separada será para los servicios sexuales de pago. El lugar estará abierto a los trabajadores sexuales que son 'hombres, mujeres y personas trans', según el documento, con divisiones entre estos para brindar anonimato a los visitantes.

Muchos turistas solo miran vidrieras y no gastan dinero

Adiós a los "mirones"

“El centro erótico no está dirigido al tipo de 'turista lascivo' que a menudo viene al Barrio Rojo", explica el documento. "Este tipo de visitante solo viene a mirar y no se convierte en cliente. La intención es desalentar a este tipo de turista mediante una entrada vigilada al centro erótico, posiblemente con un precio de entrada. El centro erótico es solo para adultos", agrega el texto.

La cuestión que más interesa, obviamente, es dónde estará semejante edificio. Según reportó el medio local Het Parool, existen ocho lugares posibles, en su mayoría centros residenciales, y uno todavía en discusión que podría ser "en el agua". La alcaldesa Halsema sabe que no será fácil lograr que los residentes locales respalden el plan de prostitución en su vecindario. "Eso también dependerá de la imagen del centro. Debe ser agradable, no sombrío", reflejó.

El traslado del Barrio Rojo, con blancos y negros

La propuesta se discutirá tanto con las trabajadoras sexuales que trabajan en la zona como con los dueños de todos los comercios establecidos allí y los posibles financistas del nuevo centro erótico. Estos últimos ya avisaron que el proyecto podrá llevarse a cabo si las ventanas del Barrio Rojo están cerradas. Y eso no será una pelea fácil.

"Eso lleva tiempo y tiene consecuencias económicas. Pero primero el consejo tiene que elegir si seguimos este camino", dijo Halsema, frenando las aspiraciones de los locales que ya despedían a Des Wallen, como si el Barrio Rojo formara parte de un pasado al que no volverán. Halsema prefiere ir con calma, y, a priori, parece sensato. Primero habrá que ver si se aprueba o no, después habrá tiempo para contestar la pregunta que muchos ya hacen: ¿cómo hacer para mover de un lado a otro un centro turístico que genera más de 2.500 millones de euros para la economía nacional y moviliza más de 19 millones de turistas que visitan la ciudad cada año?

"Algunos estarán interesados, otros no”, aseguró Halsema. “Muchas trabajadoras sexuales asumen el status quo, aunque a menudo también sufren de los turistas. Dependerá de la conversación que vamos a tener con ellos", sentenció.

Sin pandemia, el Barrio Rojo atraía a 19 millones de personas por año

Ventanas en el Barrio Rojo

La cuestión, como cualquiera en la que interceda el Gobierno, también tiene su parte política. La reubicación de Des Wallen y el cierre de locales podría tocar algunas fibras sensibles en el ayuntamiento, donde algunos partidos, como GroenLinks, D66 y Bij1, se oponen ferozmente. Y no son los únicos.

Una fundación sin fines de lucro llamada Prostitution Information Center sostuvo que muchos de ellos "quieren mantener las ventanas en el Barrio Rojo": "Una y otra vez se culpa a las trabajadoras sexuales de molestias en el barrio rojo que no causan", disparó. Además, se preguntaron por qué "solo 100 espacios de trabajo", cuando en Holanda se necesitan "más, no menos" empleos y una cantidad similar de lugares ya había cerrado en el Barrio Rojo.

"Solo el 7% de las trabajadoras sexuales en el Barrio Rojo ve un futuro en este plan. Más del 90% no ve nada en absoluto", lanzó Felicia Anna, integrante del grupo de interés para las trabajadoras sexuales en el Barrio Rojo, Red Light United. "Es principalmente un partido de desarrolladores de proyectos e inversores, pero no se escucha a las trabajadoras sexuales. Por tanto, el proyecto será un fiasco caro para la ciudad", predijo.

Muchos trabajadores se oponen a la creación del centro erótico

Olav Ulrich, presidente de una fundación que tiene como objetivo preservar el área, se opuso a la organización: "Para las trabajadoras sexuales que quieren permanecer en el 'negocio', un centro erótico es una alternativa excelente y segura. Pinchar el gran globo rojo por fin solo será bueno para De Wallen y para la ciudad".

El "documento de posicionamiento en el mercado", según fue denominado" se someterá a consulta con posibles socios comerciales en los próximos meses y se publicará en julio o agosto. El día de su apertura no será hasta dentro de mínimo tres años, aunque podrían llegar a ser diez.

Sea cual sea el tiempo, la iniciativa deberá superar muchos filtros, instancias jurídicas y críticas de todo tipo para hacerse realidad. Una pregunta ya resuena en la mente de muchos holandeses: ¿vencerá la idea de una ciudad "limpia" o permanecerá "la ciudad del pecado" que tan famosa hizo a Ámsterdam?