El gobierno chino advirtió que las sanciones comerciales de Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump amenazó con nuevos aranceles a los productos chinos, ponen en peligro la economía mundial.

Trump dijo que está estudiando "todas las opciones", incluyendo aranceles y cuotas de exportación, para limitar las importaciones chinas de acero y aluminio que, según él, están "diezmando" la industria estadounidense del sector. Washington ya ha impuesto aranceles a varios productos chinos, alentando el temor de una guerra comercial entre las dos principales economías mundiales.

"Cualquier signo de unilateralismo o de proteccionismo (...) empeorará los problemas del comercio global y dañará el impulso de recuperación de la economía mundial", advirtió ayer el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang. Sin embargo aseguró que China sigue considerando a Estados Unidos como un socio comercial y económico "y esperamos continuar abriendo nuestros respectivos mercados".

La administración Trump tiene ahora dos meses para decidir si toma medidas contra el aluminio y el acero chino así como contra algunas prácticas del gigante asiático en materia de propiedad intelectual. China produce cerca de la mitad del acero mundial pero muchos países le acusan de practicar "dumping" (competencia desleal), vendiendo sus productos a precio de costo para ganar cuota de mercado.

El gobierno de Pekín anunció el lunes medidas "antidumping" contra el estireno de Estados Unidos, un producto muy usado en la industria química, y la semana pasado abrió una investigación contra el sorgo estadounidense. En enero, Estados Unidos adoptó por su parte medidas contra los paneles solares chinos y las lavadoras de gran tamaño fabricadas en el país.

Esta semana Trump planteó dos veces la idea de sanciones comerciales que llama un "impuesto recíproco", ante lo cual funcionarios de la Casa Blanca insistieron en que no hay ningún plan en proceso para tal acción.

Durante una reunión televisada el martes en la Casa Blanca, los legisladores republicanos le dijeron a Trump que los nuevos aranceles que está considerando para las importaciones de aluminio y acero probablemente provocarán más perjuicios que beneficios, ya que costarán más empleos entre las automotrices y otros fabricantes de los que protegerán.

Las sanciones que aumentan el costo de las importaciones de aluminio y acero, podrían repercutir en la economía, elevando los precios de todo, desde aviones hasta cables eléctricos y latas de cerveza.