Aunque la recuperación post-coronavirus (Covid-19) de Estados Unidos es de las más rápidas del mundo, el país que gobierna Joe Biden deberá enfrentarse a un problema que no veía desde la crisis del 2008. Es que la inflación aumentó muy bruscamente en los últimos meses, firmando en mayo una suba del 5% con respecto al 2020. En este sentido, dos de los economistas más célebres de los últimos años se enfrentan en una batalla política sobre el futuro económico del país.

De un lado esta la actual secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, principal responsable de aprobar el enorme paquete económico para asistir a los estadounidenses en la recuperación post-pandemia y llevar el país hacia el pleno empleo. La emisión de 1.900 millones de dólares trajo consigo una inflación que no se veía hace mucho, pero Yellen considera que las presiones inflacionarias serán temporales, y son simplemente una consecuencia necesaria para liderar la reactivación norteamericana.

Enfrente está  Lawrence Summers, uno de los predecesores de Yellen en su puesto y expresidente de la prestigiosa Universidad de Harvard. El economista está seria y abiertamente preocupado por el aumento "fuera de control" de los precios. 

Estados Unidos acumula una inflación de 3,4% entre enero y mayo

Después de que la Reserva Federal que lidera Jerome Powell sugiriera que podría aumentar ligeramente las tasas de interés en 2023 y tomar otras medidas para endurecer la política monetaria en respuesta a la inflación galopante, Summers dijo el lunes en el Foro Económico de Qatar: "Doy la bienvenida a los esfuerzos limitados de la Fed para marcar sus puntos de vista hacia la realidad y una creciente conciencia de que es probable que este sobrecalentamiento requiera una respuesta de política monetaria".

Sin embargo, el economista, conocido por su falta de diplomacia al referirse a quienes no están de acuerdo con él, declaró: "La gente no debería simplemente modificar sus pronósticos. Debería pensar en cuáles fueron sus errores de pensamiento que los llevaron a estar tan lejos en sus predicciones".

Falsas expectativas

¿Qué pasó? Los analistas de la Fed dijeron en febrero que la inflación anual sería del 2%, un número que será imposible de cumplir, sobre todo porque en cinco meses ya superaron esa cifra. Ahora, los economistas coinciden en que la inflación puede aumentar hasta un 5,5% a fines de 2021, pero aún no están seguros de qué niveles alcanzará para 2022 y qué políticas adoptará el Banco de la Reserva Federal. 

"Hay una tendencia de alta inflación, especialmente después de enero de 2021, y la pregunta es si estas tendencias de la inflación seguirá subiendo, o si vamos a llegar a un nuevo punto en el que la inflación volverá a converger a este 2% que es la meta del Banco Central", confió Miguel Iraola, profesor de economía en la Universidad de Miami, a Miami Today.

La forma de anunciar los pronósticos cambió en los últimos años. Antes, los economistas estadounidenses daban información de manera difusa y, a veces, muy difícil de entender. "Si entendiste lo que dije, debo haber hablado mal", dijo una vez el ex presidente de la Fed Alan Greenspan a un senador.

Ahora, en cambio, la Fed se mueve con "metas de inflación promedio": el organismo va a tratar de hacer que la inflación promedio sea de alrededor del 2%, pero permitirá que la tasa sea más alta a veces y más baja en otras. Eso sí: siempre moviéndose alrededor del eje del 2%. Sin embargo, un 3,4% de inflación acumulada entre enero y junio se desvía bastante de ese eje. 

Las expectativas de inflación influencian las compras de los estadounidenses

¿Por qué hacer un pronóstico tan errado? Una de las explicaciones puede encontrarse en las expectativas de inflación: si la gente espera que los precios sigan subiendo bruscamente, comprarán cosas ahora en lugar de posponerlas, creando un ciclo autocumplido de precios cada vez más altos. En cambio, si ven que los precios se mantendrán estables, no se preocuparán por comprar ya que sabrán que su valor será el mismo tiempo después.

Parte de la apuesta que están haciendo en la Fed, que ha dado sus frutos durante años, es por este lado: al crear una fuerte presunción de que la inflación se mantendrá bajo control, hará que las expectativas de inflación sean "rígidas". Eso significa que se necesitará más que una breve racha de inflación superior al promedio para convencer a los consumidores de que una espiral ascendente de precios está a la vuelta de la esquina.

El debate de cómo manejar una economía post-pandémica

Durante los primeros seis meses de la administración Biden, Yellen en el Tesoro y su sucesor en la Fed, Jerome Powell, supervisaron una política de administración que exige miles de millones de dólares en gastos gubernamentales adicionales tanto en apoyo financiero para los estadounidenses como en inversión en infraestructura y servicios sociales, reportó Voices of America.

Esto no cayó bien en las oficinas de Summers, que se hizo responsable del Departamento del Tesoro hace más de 20 años atrás. El economista criticó fuertemente la decisión de inyectar enormes cantidades de dinero en la economía, por temor a que provoque un repunte de la inflación.

La suba de precios preocupa a Lawrence Summers

"Estas son las políticas macroeconómicas fiscales más irresponsables que hemos tenido en los últimos 40 años”, declaró Summers en marzo, después de que se aprobara un importante paquete de estímulo. "Hay más riesgos en este momento de que la política macroeconómica cause graves riesgos de los que puedo recordar", añadió.

Yellen, en cambio, descartó que esto sea un problema: "En Estados Unidos ha habido factores que son transitorios que en años pasados han elevado la inflación sin afectar la inflación subyacente y factores que la han bajado que también han sido transitorios", declaró a principios de este mes. "Y creo sinceramente que la política debe analizar los factores transitorios", disparó.

A esto se sumó Powell en un testimonio preparado para ser entregado al Subcomité Selecto de la Cámara sobre la Crisis del Coronavirus. En el documento, el funcionario admitió que "la inflación aumentó notablemente en los últimos meses", pero no sugirió que él, Yellen y otros estén planeando un cambio de política importante en un futuro próximo.

Para Jerome Powell la inflación es un problema transitorio

Parte del cambio en la inflación se explica por el calendario, dijo, ya que los meses de baja inflación al comienzo de la pandemia se eliminan del cálculo de la tasa anual. Otros factores incluyen aquellos que él y otros en la Fed han estado señalando todo el tiempo, incluido “el repunte del gasto a medida que la economía continúa reabriéndose; y el factor agravante de los cuellos de botella en la oferta, que han limitado la rapidez con la que la producción en algunos sectores puede responder a corto plazo".

Brian Deese, director del Consejo Económico Nacional, explicó en una entrevista organizada por el Atlantic Council: “En la medida en que la gente se concentre en las presiones inflacionarias a corto plazo, ese no es realmente el problema. A corto plazo, esta es una economía que se está recuperando con mucha fuerza".