El Ministerio de Sanidad italiano decretó alerta roja en 20 de las 27 mayores ciudades del país, debido a la anormal ola de calor registrada en los Apeninos.

Según un boletín del ministerio, esto incluye a Roma y a los centros administrativos de Nápoles, Florencia, Bolonia, Bari, Trieste y Regio de Calabria, donde se registran hasta 40 grados durante el día.

El nivel rojo significa una situación de emergencia no solo para las personas en grupo de riesgo, sino también para los "individuos activos y sanos".

Los meteorólogos locales suelen referirse a la situación como ola de calor, que trae consigo una alta humedad, radiación solar e intensa sofocación. En esta situación, los médicos recomiendan permanecer en el interior durante las horas más calurosas del día y beber la mayor cantidad de agua posible.

Motivos

La ola de calor extrema en los Apeninos fue causada por tres anticiclones, el Aníbal, Escipión y Huron, que trajeron en junio enormes masas de aire caliente a Italia desde África.

Sin embargo, los meteorólogos prevén que a partir del 7 de julio el impacto de los anticiclones empezará a debilitarse gradualmente y llegará aire más frío al norte y al centro del país, lo que probablemente provocará fuertes lluvias y tormentas en esas zonas.

La ola de calor también ha agravado la sequía en las zonas que dependen del agua del río Po, el más largo de Italia, donde las recientes lluvias apenas han conseguido subir el nivel del agua.

Precisamente por el bajo caudal del río, el agua del mar ha penetrado hasta 30 kilómetros en el interior de su desembocadura del mar Adriático, con el consiguiente impacto en las poblaciones circundantes.

Resto de Europa

Otros países de Europa también han sufrido los efectos del calor. 

Francia experimentó picos de alrededor de 40 grados, al igual que la vecina España, que ya lleva varios días de sofocantes temperaturas.

A mediados de mes, el servicio meteorológico Météo France advirtió que se trata de la ola de calor más temprana desde 2005. Las altas temperaturas agravan el riesgo de incendios forestales, como los registrados en España, que ya vivió el mes de mayo más caluroso desde principios de este siglo.