América Latina y el Caribe crecerán este año menos que en el 2023
Para el Banco Mundial, la región enfrenta desafíos estructurales que limitan el aprovechamiento de oportunidades globales.
El crecimiento de América Latina y el Caribe se desacelerará al 1,9% en 2024, en comparación con el 2,1% registrado en 2023, según un informe publicado por el Banco Mundial. La entidad advierte que, hasta el momento, la región no ha capitalizado adecuadamente las oportunidades derivadas de los cambios en las cadenas globales de suministro, como el "nearshoring", que sigue sin generar el impulso esperado.
Según el informe, la inversión pública y privada continúa siendo insuficiente para estimular un crecimiento sostenido. Entre las causas principales, se destacan el alto costo del capital, los niveles de educación por debajo del promedio global, la infraestructura inadecuada y la persistente inestabilidad social. Estos factores han impedido el desarrollo de sectores clave para la atracción de inversión extranjera directa (IED), que actualmente se encuentra por debajo de los niveles observados hace 13 años en términos reales.
Contracción
El pronóstico de crecimiento del 1,9% para 2024 es ligeramente superior al estimado en junio (1,8%) y abril (1,6%). No obstante, el Banco Mundial prevé una desaceleración en las dos mayores economías de la región: Brasil y México. En 2024, se espera que Brasil crezca un 2,8%, mientras que México lo hará a un ritmo del 1,7%, por debajo de los 2,9% y 3,2% registrados en 2023, respectivamente.
Por su parte, Argentina y Haití siguen siendo los dos países con perspectivas de contracción económica este año, con una recuperación proyectada para 2025, aunque de manera desigual. En cuanto al 2025, la región en su conjunto experimentaría una aceleración del crecimiento al 2,6%, una leve revisión a la baja en comparación con el 2,7% anticipado previamente por el Banco Mundial.
Bienes raíces
El informe también destaca la elevada desigualdad en la región y la presión fiscal sobre la inversión productiva, que limita el potencial de crecimiento. En este contexto, la organización sugiere que gravar la riqueza de manera eficiente podría ser una alternativa viable para aumentar los ingresos fiscales. Sin embargo, advierte que los activos financieros son fácilmente transferibles y difíciles de rastrear, lo que requiere una fuerte cooperación global. En contrapartida, las propiedades inmobiliarias, que representan el 80% de la riqueza en la región, son menos móviles y más fáciles de valorar.
El informe concluye que la preferencia por bienes raíces refleja tanto una cultura orientada a la propiedad como una estrategia de cobertura frente a la inflación recurrente en América Latina y el Caribe.

