La Administración Trump anunció que planea pagar unos 1.000 dólares a cada estadounidense a corto plazo, pero distintos expertos advirtieron que este estímulo económico podría no funcionar.

El plan, que podría alcanzar un total de 1,2 billones de dólares según las autoridades estadounidenses ayudará a impulsar la actividad económica y a aliviar las cuentas bancarias de los ciudadanos después de que en el país aumentasen los despidos y el cierre de tiendas.

No obstante, analistas entrevistados por Bloomberg no compartieron el optimismo oficial, y opinaron que la mayor economía del mundo no podrá evitar una contracción económica.

"Encontrar un paquete capaz de prevenir la recesión será difícil para nosotros dado el tamaño del shock al que la economía de EE.UU. se está enfrentando", advirtió el economista estadounidense Matthew Luzzetti de Deutsche Bank.

Hasta la fecha al menos media docena de empresas analíticas, incluida Oxford Economics, pronosticaron que la contracción económica en EE.UU. alcanzaría un 10% en el segundo trimestre del 2020 y sería la más profunda en la historia. Otros economistas advirtieron que la recesión empezó después de que las ventas minoristas cayesen en febrero y las empresas pasasen a despedir a su personal.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, junto con los senadores republicanos evaluó la posibilidad de que el desempleo pueda subir hasta un 20% a raíz del impacto del coronavirus si el Gobierno no interviene, comunicaron varias fuentes a Bloomberg. Josh Bivens, director de investigación del Instituto de Policía Económica, señaló que el estímulo fiscal es un buen inicio, pero que debería ser mayor.

"No creo que 1.000 dólares sean suficiente. Es probable que necesitemos una o dos veces más esa cantidad durante la recesión", destacó.