La pandemia de coronavirus no espera a nadie, y las letales cifras que se miden a diario en varios países de Sudamérica lo demuestran.

A un ritmo más lento avanza también la inoculación que busca darle combate al virus que sumerge a Latinoamérica en la peor de sus crisis económicas en 200 años, según cifras del lunes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)​​​.

Los intentos del Gobierno argentino para lograr la autonomía en la producción del antígeno, aún sin tener patentes, comenzaron temprano, más precisamente en agosto de 2020, cuando el presidente Alberto Fernández anunció la producción de la sustancia de la vacuna desarrollada por AstraZeneca/Oxford.

Las dosis se completarían en México con el envasado del producto y la posterior distribución, la cual comenzó en marzo pasado.

Sin embargo, y hasta el cierre de esta edición, Argentina había inoculado completamente a apenas el 2 por ciento de su población, con dosis que demandaron un alto costo de logística, en vuelos que también acercaron vacunas a otros países de la región.

En febrero pasado, un anuncio realizado por el Gobierno en Moscú, Rusia, acercó el sueño de la vacuna "hecha 100 por ciento en casa".

Se dio tras la firma de un acuerdo que involucra a la representante del instituto Gamaleya y a Laboratorios Richmond, de Argentina, y Hetero Labs Limited, de India.

El contrato fue rubricado "a los efectos de fomentar la cooperación entre las partes, con la finalidad de obtener en el corto plazo la fabricación de una vacuna contra el virus denominado covid-19, la cual se produzca en la República Argentina".

El memorándum de entendimiento mencionado fue suscripto en la ciudad de Moscú por Tagir Sitdekov, en representación del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por su sigla en inglés), mientras que por Laboratorios Richmond participó su presidente, Marcelo Figueiras.

"Esta planta eventualmente tiene una capacidad de 100 millones de dosis anuales para hacer 'fill and finish' (envasado y acabado) o 24 millones desde la fermentación", dijo Figueiras, al precisar que por una dosis entiende los dos componentes de la vacuna.

Si bien no existieron confirmaciones por parte del Gobierno argentino, ni del RDIF ni de Figueiras, se dejó entrever que el plazo para la concreción del proyecto rondaría el año, sobre todo porque era necesaria la construcción de una nueva planta en los terrenos de Richmond ubicados en Pilar, en la zona norte del extrarradio de Buenos Aires; en una inversión que demanda entre 70 y 100 millones de dólares.

"Es un proceso de seis a ocho meses para el traslado de la nueva maquinaria, y luego vendrán los tiempos de las validaciones. Me imagino que será no tanto como sería usualmente porque estamos en un momento de crisis y hoy la autoridad está muy atenta a dar prioridad a estos pedidos. Estamos hablando de un año por lo menos con el proceso de 'fill and finish'", indicó Figueiras en ese momento.

SPUTNIK V, MADE IN ARGENTINA

Apenas dos meses pasaron de ese anuncio y, de repente, Argentina no solo es el primer país latinoamericano en registrar en forma oficial la Sputnik V sino que también se ha convertido en el primero de la región en comenzar la producción a gran escala de la vacuna, en junio próximo.

"El Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) y la farmacéutica Laboratorios Richmond SACIF anuncian la producción del primer lote de la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V en Argentina", dice un comunicado emitido el martes desde Moscú.

Las dosis producidas en Argentina, incluso, podrán luego ser exportadas a otros países de la región que las necesiten, según el RDIF.

En consecuencia, el laboratorio argentino ya realizó la formulación de los componentes 1 y 2 de la vacuna rusa y los envió al Instituto Gamaleya para su control de calidad, según anunció el martes a esta agencia una fuente oficial.

"La semana pasada el Laboratorio Richmond en Argentina realizó la formulación (envasado) de la sustancia activa en los viales del componente 1 y componente 2 de la vacuna Sputnik V. Esos lotes están en camino al Instituto Gamaleya para su control de calidad", dijo la fuente gubernamental.

Si ese control de calidad resulta exitoso, se comenzaría a avanzar con la producción de la vacuna pensada en Rusia, pero "made in Argentina".

Fuente: Sputnik



 

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