La reina Isabel II de 93 años, abandonó el jueves pasado el palacio de Buckingham, en Londres, para trasladarse al castillo de Windsor, al oeste de la capital británica, como medida de precaución ante la propagación del coronavirus ya que uno de sus empleados habría dado positivo al test de coronavirus (Covid-19). El trabajador del palacio contrajo el virus antes de que la Reina se aislara en la residencia privada de su familia.

Hasta el momento, no se informó sobre el grado de proximidad del asistente con la Reina, pero sí se confirmó que todo su equipo fue aislado, ya que en el Palacio de Buckingham trabajan alrededor de 500 personas.

Fue el jueves pasado (el 19 de marzo) que Isabel II abandonó el lugar como una de las medidas para cuidar su salud en medio de la emergencia sanitaria del COVID-19 para recluirse en el castillo que se encuentra en las afueras de Londres.

La abuela de Harry y William, que se encuentra acompañada por sus perros Candy y Vulcan, tenía previsto viajar esta semana a Windsor, con motivo de la celebración de Semana Santa. Sin embargo, el avance del coronavirus adelantó sus planes. Su esposo Felipe (de 98 años), duque de Edimburgo, fue trasladado en helicóptero.