El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumirá hoy un segundo mandato de seis años con una pátina de ilegitimidad que presagia más aislamiento internacional, y en la peor crisis económica en la historia reciente del país petrolero.

Maduro, de 56 años, jurará ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -y no frente al Congreso, de mayoría opositora-, tras ser reelegido el 20 de mayo de 2018 en comicios boicoteados por la oposición, que denunció un fraude, y desconocidos por Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea (UE) y 12 países latinoamericanos.

A excepción de México y respaldado por Estados Unidos, el Grupo de Lima, integrado por 14 países americanos, instó el viernes al mandatario socialista a no asumir y a transferir el poder al Parlamento, lo que Caracas consideró una incitación a un golpe de Estado.

El Grupo de Lima, integrado por 14 países americanos, instó al mandatario a no asumir

El nuevo mandato de Maduro coincide con la llegada al poder en Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro que, con el apoyo del gobierno de Donald Trump, busca liderar una coalición regional contra la que tilda de "dictadura".

Caracas se acercó más a sus aliados Rusia, China, Irán, Turquía y Corea del Norte, previendo mayor presión internacional. La UE, por su parte, llamó a una nueva elección "libre y justa", y la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó hoy a una sesión extraordinaria sobre Venezuela.

"El que no reconozca la legitimidad de las instituciones venezolanas le daremos su respuesta recíproca y oportuna, actuaremos con mucha firmeza", advirtió Maduro, cuyo mandato será reconocido hoy por la Fuerza Armada, y mañana por la oficialista Asamblea Constituyente.

Al clima internacional adverso se suma la desesperanza de quienes culpan al mandatario de la ruina del que fuera un país próspero.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía, que se redujo a la mitad durante el gobierno de Maduro, se contraerá 5% en el 2019, y la hiperinflación alcanzará 10.000.000%.