La situación de pobreza extrema recrudeció en Brasil y alcanzó a mediados de 2019 el mayor nivel desde el año 2012: 13,5 millones de brasileños tienen que sobrevivir con menos de US$1,9 al día, lo cual no alcanza ni de cerca para suplir sus necesidades básicas.

Los datos fueron difundidos ayer por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), en un estudio del que se desprende que los que viven bajo la línea de pobreza extrema son el 6.5% de la población nacional.

El autor principal del informe, André Simoes, dijo que es urgente la necesidad de impulsar políticas públicas para combatir la pobreza extrema, que afecta a los más vulnerables y a aquellos con menores posibilidades de insertarse en el mercado laboral. "Ese grupo necesita de cuidados mayores, que serían, por ejemplo, políticas públicas de distribución de renta y para dinamizar el mercado de trabajo", explicó el especialista.

Además del grupo de pobreza extrema (menos de US$1,9 al día para vivir) está el de pobreza, que son aquellas personas que tienen hasta US$5,5 diarios para abastecerse de lo básico para vivir.

Un millón de personas abandonaron en 2018 ese segundo segmento, pero aún permanecen en él 25% de la población brasileña, unas 52,5 millones de habitantes.

El índice de pobreza cayó desde el 26,5%, en 2017, hasta el 25,3% en 2018, un porcentaje aún lejos del registrado hace cinco años, cuando fue del 22,8 por ciento. Entre 2012 y 2014, durante el Gobierno de la ex mandataria Dilma Rousseff, Brasil redujo los índices de extrema pobreza hasta situarlos en 4,5%, pero a partir de 2014 empezaron a crecer debido a la severa crisis económica que desplomó el Producto Interno Bruto siete puntos porcentuales entre 2015 y 2016 y cuyos efectos se resienten.

De acuerdo con el informe, la población afrodescendiente es la más golpeada por esta desigualdad, ya que los afrobrasileños o mestizos representan el 72,7% de los pobres.

El texto está conectado con otro divulgado el mes pasado también por el IBGE, el cual encontró que la desigualdad salarial alcanzó su punto más alto desde 2012: El 1% más rico obtuvo un ingreso mensual medio de 27.744 reales (unos US$6.800), mientras que el 50% de los menos favorecidos ganó únicamente 820 reales (unos US$200).