Una nueva coalición de grandes fabricantes, proveedores y concesionarios de autos instó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a que no retire al país del marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), debido a las consecuencias negativas que tal actitud traería sobre esa importante industria y otras a las que les ha ido muy bien desde la vigencia del acuerdo trinacional.

La coalición denominada “Driving American Jobs” está conformada por asociaciones comerciales que representan a General Motors Co, Toyota Motor Corp, Volkswagen AG , Hyundai Motor Co, Ford Motor Co y casi todas las grandes automotrices asentadas tanto en territorio estadounidense como en los de las otras dos naciones signatarias del tratado.

Entre otras medidas, dichas empresas se encuentran impulsando una campaña publicitaria para convencer a la Casa Blanca y a los votantes de que el acuerdo ha sido crucial para impulsar la producción y el empleo en el sector automovilístico estadounidense, histórico traccionador de la economía.

Trump amenazó hace pocos días con abandonar el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, que es considerado vital para las firmas fabricantes de autos, que tienen cadenas de producción y suministro repartidas entre los tres países. En la ronda más reciente de conversaciones para renegociar el TLCAN, celebrada la semana pasada, Trump propuso cambios a las normas de origen para los autos, usadas para determinar qué cantidad de un vehículo está fabricada en un lugar determinado.

Las normas propuestas, entre ellos que los vehículos contaran con un 50% de componentes fabricados en EE.UU. fueron consideradas insostenibles por las automotrices, además de por México y Canadá.

La industria automotriz se une así a la Cámara de Comercio de Estados Unidos y otros grandes grupos empresariales que se han expresado públicamente en las últimas semanas contra los intentos de Trump por cambiar el acuerdo, que en su opinión es perjudicial para el empleo estadounidense.

La coalición, que incluye a la Asociación de Fabricantes de Motores y Equipos y a la Asociación Internacional Estadounidense de Concesionarios de Automóviles, asegura que poner fin al TLCAN, que abarca 1.2 billones de dólares de comercio anual entre los tres países, pondría en riesgo los empleos del sector automotriz en Estados Unidos.

“Necesitamos que les digan a sus funcionarios electos que uno no cambia las reglas en medio del juego. Con el TLCAN estamos ganando”, señaló el grupo en su sitio web.

  • Estados Unidos vuelve a recibir extranjeros refugiados

Luego de 120 días de paralización, el presidente Donald Trump permitirá la entrada de refugiados al país, aunque ordenó reforzar el escrutinio de solicitudes y excluyó del proceso a ciudadanos de 11 países, que al cierre de esta edición no habían sido identificados.

Durante la paralización se revisó el proceso de trámite que debían hacer quienes quieran aplicar al refugio. Esto derivó en que ahora se incluyan la recolección de más datos biográfi cos y una revisión de su historial de redes sociales, para que sirvan de comparación con lo que se incluye en las solicitudes.

“Estas medidas mejoradas de escrutinio son esenciales para la seguridad de Estados Unidos”, aseguró en un comunicado la secretaria interina de Seguridad Nacional de EE.UU., Elaine Duke. Los 11 países que no se quiso identificar pueden “presentar potencialmente un mayor riesgo” para el país, según un documento firmado por Duke; el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, y el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats.

La lista de esos países empezó a elaborarse tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y se actualizó en 2015, según el documento. Irán, Irak, Sudán, Siria, Libia, Somalia y Yemén serían parte de las naciones vetadas ya que en este último año se firmó una ley que restringía la entrada a Estado Unidos de sus ciudadanos.

Las solicitudes de los ciudadanos de esos 11 países se considerarán “caso por caso” y podrán aceptarse solo si el Gobierno estima que eso apoyaría “intereses cruciales de política exterior, sin comprometer la seguridad nacional y el bienestar de EE.UU.”