Los bancos centrales europeos subieron las tasas de interés e insinuaron que el costo de los préstamos subirá aún más, para controlar la creciente inflación que está erosionando los ahorros y reduciendo los beneficios de las empresas.

Impulsada inicialmente por el alza de los precios del crudo tras la invasión rusa de Ucrania, la inflación se ha extendido a todo tipo de productos, desde los alimentos hasta los servicios, con cifras de dos dígitos en algunas partes del continente.

En algunos lugares no se veían estos niveles desde la crisis del petróleo de los años 70, informa la agencia Reuters.

El Banco Nacional de Suiza y el Banco Nacional de Hungría sorprendieron a los mercados con grandes alzas, apenas horas después de que su homólogo estadounidense, la Reserva Federal, elevara las tasas a un máximo de casi tres décadas.

El Banco de Inglaterra, por su parte, elevó los costos de endeudamiento en un cuarto de punto porcentual, como esperaban los mercados.

Costos

Los movimientos se producen justo un día después de que el Banco Central Europeo acordara planes en una reunión de emergencia para contener el costo de los préstamos en el sur del bloque para poder seguir adelante con las subidas de tasas tanto en julio como en septiembre.

"Estamos en una nueva era para los bancos centrales, en la que reducir la inflación es su único objetivo, incluso a costa de la estabilidad financiera y el crecimiento", dijo George Lagarias, economista jefe de Mazars Wealth Management.

Los mayores movimientos del día se produjeron en Suiza, donde el BNS elevó su tipo de interés oficial hasta el -0,25% desde el -0,75%, un paso tan grande que ningún economista encuestado por Reuters lo había previsto.

"La nueva previsión de inflación muestra que pueden ser necesarias nuevas subidas de la tasa de interés oficial en un futuro próximo", dijo el presidente del BNS, Thomas Jordan, en una conferencia de prensa.

Cuerda floja

En Londres, el Banco de Inglaterra se mostró más cauteloso, pero dijo que está dispuesto a actuar "con fuerza" para acabar con los peligros que plantea una tasa de inflación que se encamina a superar el 11por ciento.

Es la quinta vez que el Banco de Inglaterra sube el costo de los préstamos desde diciembre, y el tipo de referencia británico está ahora en su nivel más alto desde enero de 2009.

"Los banqueros centrales se mueven en la cuerda floja, entre preocupaciones de que una subida de tipos demasiado rápida pueda llevar a las economías a la recesión", dijo Maike Currie, de Fidelity International. "El ajuste de la política monetaria es una herramienta muy contundente para gestionar una situación muy precaria".

Mientras tanto, en Budapest, el banco central húngaro subió de manera inesperada la tasa de interés de los depósitos a una semana en 50 puntos básicos, hasta el 7,25 por ciento.