La capital de China, Beijing, cerró todas sus escuelas, aisló más zonas residenciales y redobló las pruebas de detección del nuevo coronavirus en un intento por contener el mayor brote de coronavirus en el país en dos meses, en medio del temor a que la cepa involucrada sea mucho más contagiosa que la que inició la pandemia en la ciudad central china de Wuhan.

Las autoridades capitalinas informaron que se superaron los cien contagios en la ciudad desde que se detectara un brote en el mercado más grande de Beijing, que fue cerrado y que obligó a frenar la vuelta a la normalidad en un país que parecía tener el virus bajo control.

La prioridad es impedir que el virus llegue a otras ciudades, por lo que se dispuso que las personas consideradas de alto riesgo -contactos cercanos con enfermos- tienen prohibido abandonar la capital.

A este fin, el gobierno capitalino prohibió a taxis y otros vehículos que ofrecen servicios de conducción trasladar a personas fuera de la ciudad so pena de "castigos severos", mientras que se ordenó reducir la cantidad de personas que usan colectivos, trenes y subtes y que todos los pasajeros usen mascarilla.

En paralelo, se continuaron realizando pruebas a todos aquellos que hayan trabajado, tenido contacto con casos confirmados o visitado el mercado Xinfadi, el foco de la infección, en las últimas dos semanas. Unos 9.000 trabajadores del mercado, que fue cerrado el sábado, ya han sido testeados, informó la agencia de noticias estatal china Xinhua.

El gobierno municipal aumentó la emergencia por el coronavirus al segundo mayor nivel, con lo que, entre otras medidas, las comunidades de vecinos volverán a comprobar la identidad y el estado de salud de los residentes y a tomarles la temperatura.