El presidente Joe Biden arranca una nueva estratregia contra la corrupción, la cual tiene un eje en la coordinación con los países socios de Estados Unidos a fin de detectar transacciones financieras, por ejemplo en el sector inmobiliario o las realizadas a través de empresas fantasma, para el lavado de dinero proveniente de ilícitos.

"La corrupción amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos, la equidad económica, los esfuerzos globales de lucha contra la pobreza y el desarrollo y la democracia", dijo el mandatario sobre su plan. "Al prevenir y contrarrestar eficazmente la corrupción y demostrar las ventajas de una gobernanza transparente y responsable podemos asegurar una ventaja fundamental para los Estados Unidos y otras democracias", agregó.

El 3 de junio pasado, el presidente Biden ordenó a su equipo de Seguridad Nacional crear un plan para reducir los efectos de la corrupción y aumentar la capacidad de los EE.UU. para luchar contra lo que llamó "un cáncer" de las democracias.

Lineamientos

El enfoque es combatir el financiamiento ilícito, responsabilizar mejor a los corruptos y fortalecer la capacidad de los activistas, periodistas de investigación y otros que denuncian actos de corrupción.

Para ello pondrá el eje en las siguientes líneas de acción:

* Comprender mejor y dar respuestas más efectivas a las acciones transnacionales, priorizando la recopilación y el análisis de inteligencia.

* Frenar las finanzas ilícitas que vulneran el sistema financiero internacional, entre ellas lo referido a las "empresas fantasma"

* Perseguir y responsabilizar a los personajes que realizan actos de corrupción.

* Fortalecer la arquitectura anticorrupción multilateral con los socios del G-7 y G-20

* Mejorar el compromiso diplomático y aprovechar los recursos de asistencia en el exterior.

Prioridad

"Como la economía más grande del mundo, Estados Unidos tiene la responsabilidad de abordar las brechas en nuestro propio sistema regulatorio y trabajar con nuestros aliados y socios para hacer lo mismo", agrega el texto.

Eso implicará mayor transparencia en transacciones, mejores regulaciones –como en la industria inmobiliaria, para la cual hay un plan específico–, ya que eso ha permitido "ocultar dinero en efectivo mal habido".

El trabajo contra el crimen organizado será una prioridad, sobre todo para reducir el lavado de dinero y grupos que pagan sobornos, incluyendo una mejor identificación de los beneficiarios finales, es decir, los verdaderos propietarios de los activos financieros colocados en empresas fantasma.