El flamante presidente estadounidense, Joe Biden, planea cerrar el centro de detención de Guantánamo, el enclave estadounidense en Cuba, antes del final de su mandato, reveló hoy la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

"Ese es ciertamente nuestro objetivo e intención", dijo Psaki cuando se le preguntó en conferencia de prensa si antes de concluir su gestión dentro de 4 años Biden cerrará el centro de detención que tanta polémica y controversia sigue causando a nivel local y mundial.

No obstante, indicó que el nuevo Gobierno demócrata aún debe ocupar puestos clave en varias áreas antes de avanzar en el asunto, según un reporte de la agencia de noticias Sputnik.

La prisión para quienes Estados Unidos considera terroristas internacionales se estableció en la base naval estadounidense en la costa de la Bahía de Guantánamo en Cuba después del ataque letal del 11 de septiembre 2001 a las Torres Gemelas.

Por Guantánamo pasaron más de 700 personas

La instalación ha sido criticada durante mucho tiempo por el maltrato a los presos y los abusos, y activistas de derechos humanos y organizaciones internacionales pidieron reiteradamente su cierre.

En 2009, el entonces mandatario, Barack Obama, firmó una orden para cerrar la instalación, pero no la cumplió, presumiblemente al ceder a fuertes y numerosas presiones internas y externas de línea contraria.

Establecido para albergar a sospechosos extranjeros tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, la cárcel vino a simbolizar los excesos de la "guerra contra el terrorismo" de Estados Unidos por sus duros métodos de interrogación, calificados como tortura por sus críticos.

Trump mantuvo abierta la prisión durante sus cuatro años en la Casa Blanca, aunque nunca la llenó con "tipos malos", como aseguró una vez. En la actualidad hay 40 prisioneros, la mayoría de ellos desde hace dos décadas sin cargos ni juicio. En total, aproximadamente 780 prisioneros estuvieron en Guantánamo desde su apertura.

Obama y el cierre que nunca fue

Para conseguir vaciar la prisión, Obama creó un proceso mediante el cual los detenidos tienen derecho a una revisión de su caso, que es estudiado por seis agencias de seguridad. Si deciden que el detenido no es una amenaza para la seguridad nacional, pueden liberarlo. 

El día que Obama firmó el decreto de cierre de Guantánamo, todo el mundo se lo tomó como algo serio, recordó Mohamedou Ould Salahi, mauritano que pasó ocho años en esa cárcel antes de ser liberado en 2016. Las autoridades militares le dieron a cada detenido una copia del texto firmado por el presidente.

Obama prometió trasladar a los prisioneros, pero nunca cumplió

"Enviaron a dos militares de muy alto rango que nos explicaron a todos que la intención del presidente era cerrar Guantánamo y nos dijeron que se acabó la tortura", dijo Salahi, que en aquel momento no podía parar de pensar si volvería a su país, Mauritania, o a Alemania, donde tenía a algún miembro de su familia.

"Pregunté al jefe de los interrogadores qué iba a pasar conmigo y me dijo que me ayudaría a que me reasentaran. Me dijo que máximo un año". Pasaron ocho años. Aquel día, recordó Salahi, todo fue más tranquilo de lo normal y no se escucharon los gritos habituales de los guardias a los presos.

Obama culpó de su fracaso al Congreso por aprobar una ley que impedía trasladar a los presos a territorio estadounidense. "No hay ninguna justificación más allá de la política para que el Congreso nos impida cerrar una instalación que nunca debió abrirse", afirmó el expresidente en 2013.

"Imaginen un futuro dentro de 10 o 20 años en el que EEUU sigue teniendo bajo custodia a gente que no ha sido acusada de ningún crimen en un pedazo de tierra que no es parte de nuestro país", disparó Obama.