El presidente electo de EEUU, Joe Biden, prometió a un grupo de trabajadores afectados por la pandemia COVID-19 que llegará más ayuda financiera, en tanto se conoció que el número de estadounidenses que pidieron asistencia pública por desempleo disminuyó la semana pasada cuando se celebraba el feriado del Día de Acción de Gracias.

Biden, quien prometió proporcionar más recursos en la lucha contra la crisis sanitaria a partir de su toma de posesión, el próximo 20 de enero, dijo a un grupo de trabajadores y propietarios de negocios que cualquier ayuda de emergencia aprobada por el Congreso antes de asumir el cargo será sólo un "pago inicial".

Los republicanos y los demócratas están tratando de desbloquear las negociaciones, trabadas desde hace meses, sobre un paquete de estímulo destinado a las empresas y negocios afectados por los cierres derivados de la pandemia, así como a los millones de personas que han perdido su empleo.

"Mi equipo de transición ya está trabajando en la propuesta que presentaré ante el Congreso para abordar las múltiples crisis a las que nos enfrentamos, especialmente la crisis económica y sanitaria", dijo Biden a los trabajadores durante una mesa redonda celebrada en Delaware, su estado natal.

Más de 270.000 personas en Estados Unidos han muerto a causa de la COVID-19, que está resurgiendo en todo el país. "No quiero que pierdan la esperanza", dijo Biden a los trabajadores. "Aguanten, saldremos de esta".

En tanto, el reporte emitido por el Departamento del Trabajo indicó que las solicitudes de ayuda por desempleo alcanzaron las 712.000, disminuyendo respecto de las 787.000 de la semana anterior. Antes del estallido de la pandemia en marzo, la cantidad de gente que pedía asistencia por desempleo a nivel semanal rondaba los 225.000. Y si bien el sector privado creó en noviembre 306.000 puestos de trabajo, todavía muchas empresas siguen eliminando empleos.

El número total de personas que reciben asistencia por desempleo a nivel estatal disminuyó de 6,1 millones a 5,5 millones, una baja considerable respecto a su máximo de casi 23 millones en mayo. Ello implica que miles de personas encuentran trabajo al no recibir los subsidios públicos, pero también indica que muchos de los desempleados dejaron de recibir las prestaciones ya que éstas valen por un máximo de seis meses.

La recuperación de la economía estadounidense sigue su curso, a pesar de que varios estados y ciudades reducen el tamaño de las concentraciones sociales; restringen la asistencia a restaurantes y han cerrado o limitado el funcionamiento de los gimnasios, bares, tiendas y otros negocios.

La mayoría de los expertos vaticinan que no habrá una plena recuperación económica hasta que el virus sea controlado con una vacuna, pero otros analistas coinciden que los tratamientos en hospitales han reducido al mínimo el número de fallecimientos y eso ha dado confianza a inversionistas y a las pequeñas empresas del país en el camino de la restauración de la economía.