El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo que su Gobierno no puede seguir brindando ayuda de emergencia a los trabajadores informales indefinidamente, lo que indica que los legisladores no tienen la intención de extender los beneficios que expiran a fin de año.

"Algunas personas quieren perpetuar los beneficios sociales, pero nadie vive así", dijo durante un discurso en la represa de Itaipú, junto al presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez. "Necesitamos tener el coraje de tomar decisiones; peor que una decisión mal tomada es la indecisión", recalcó.

La nación más grande de América Latina ha gastado miles de millones de dólares en estímulos de emergencia, incluidos estipendios mensuales, en medio de un devastador brote de coronavirus. Si bien esas medidas han ayudado a estabilizar la demanda de los consumidores, los inversores están preocupados por cómo el Gobierno pagará por ellos. Dado que la deuda pública se acerca al 100% del producto interno bruto este año, los comentarios de Bolsonaro proporcionaron cierto alivio a los mercados, impulsando el real.

Desde abril el Gobierno reparte una ayuda de 600 reales al mes (USD110) a desempleados y trabajadores informales, que bajó a 300 reales en los últimos meses y que está previsto que termine en diciembre; se benefician alrededor de 67 millones de brasileños.

Todo este gasto extra ha provocado un enorme déficit en las cuentas públicas, pero funcionó como escudo social, ayudó a mantener los niveles de consumo en la economía y catapultó la popularidad de Bolsonaro.

Este llegó a anunciar que las ayudas se extenderían a lo largo de 2021 dando forma a un nuevo programa social llamado "Renta Brasil", pero dio marcha atrás después de falta de acuerdo interno sobre cómo financiarlo.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, y el presidente del banco central, Roberto Campos Neto, han instado reiteradamente al Gobierno a que vuelva a la austeridad fiscal para garantizar la confianza de los inversionistas.

Se han presentado varias propuestas de reducción de costos al Congreso, pero hasta ahora han avanzado poco, debido a que los legisladores se centraron en las elecciones municipales del mes pasado y ahora lo hacen en quién presidirá ambas cámaras del Congreso el próximo año.