"Todos tienen que comprar un fusil. Un pueblo armado jamás será esclavizado", declaró este viernes Jari Bolsonaro, presidente de Brasil, en medio de las tensiones con el Supremo Tribunal Federal, que lo investiga por atentar contra el sistema electoral y diseminar noticias falsas a la población. Además, el mandatario prometió que serán pacíficas las manifestaciones en las que participará el 7 de septiembre, Día de la Independencia, para repudiar al organismo judicial.

"Yo sé que cuesta caro tener uno, pero hay unos idiotas que dicen 'no, hay que comprar porotos'. El que no quiera comprarse un fusil que no lo compre, pero no le rompan las pelotas al que quiera", declaró tajantemente el mandatario a sus seguidores, a quienes llamó a comprar fusiles.

La alusión al poroto es para enfrentar las críticas por la inflación creciente en el país y el aumento de la canasta básica de alimentos, siendo el frijol una de las bases de la alimentación diaria brasileña.

El Día de la Independencia llega en un contexto de tensiones entre Bolsonaro y el Supremo Tribunal Federal

Estas declaraciones las hizo en medio de las tensiones con el Supremo Tribunal Federal y la preparación de las marchas bolsonaristas del 7 de septiembre, que causaron un gran revuelo porque hubo policías que convocaron a los agentes a participar de las protestas.

Los gobernadores pidieron a las policías respetar la legalidad y no involucrarse en política, algo que está prohibido por ley.

Bolsonaro y la defensa de las armas, historia conocida

El excapitán de la reserva del Ejército y nostálgico de la dictadura militar que gobernó al país entre 1964 y 1985 recordó que los cazadores, tiradores y coleccionistas con registro "pueden comprar un fusil", pero los hacendados no pueden hacerlo si no forman parte de ese grupo.

El discurso armamentista del líder de ultraderecha no es nuevo, sino que ya ha defendido muchas veces el acceso a las armas de fuego para la población argumentando los altos índices de criminalidad urbana y rural, con constantes casos de robos seguidos de homicidio.

En julio, el gobernante eliminó el impuesto de 150% que tenían que pagar los exportadores brasileños que venden armas de fuego a países de Centro y Suramérica. Otra medida que buscaba eliminar los tributos para la importación de revólveres y pistolas fue suspendido por la Corte Suprema a mediados de abril de este año, junto con otros decretos dictados por Bolsonaro que facilitaban la compra y uso de armas en Brasil.

Bolsonaro fomenta la compra de armas de fuego para bajar la inseguridad

El número de armas de fuego nuevas registradas en Brasil prácticamente se duplicó en 2020, al pasar de 94.416 en 2019 a 186.071 el año pasado, según datos del Fórum Brasileño de Seguridad Pública, para un aumento del 97,1%.

En total, el año pasado había más de 2 millones de armas de fuego particulares activas en Brasil, incluyendo las categorías de cazadores, coleccionistas, tiradores deportivos, y las particulares de policías y demás profesionales de seguridad pública y militares del Ejército.

Las elecciones y Lula

"Voy a participar de los actos y voy a contar varias verdades al mundo, defenderemos la libertad por encima de nuestra propia vida", afirmó Bolsonaro, alentando un fantasma sobre una posible victoria de Luiz Inácio Lula da SIlva, líder opositor, en las elecciones de 2022.

Bolsonaro calificó de "otro cáncer" a un juez electoral que determinó el fin de la monetización en la plataforma estadounidense Youtube y en Facebook de canales bolsonaristas acusados de fomentar el odio y atentar contra la democracia.

El fantasma de Lula acecha a Bolsonaro

El ultraderechista busca reagrupar su fuerza electoral el 7 de septiembre y prometió hoy que "no habrá disturbios" en las manifestaciones porque será de "gente de bien" que "no agrede a la policía".

El presidente está en la mira de la corte y también de la comisión del Senado que investiga negociaciones fraudulentas en la compra de vacunas en el Ministerio de Salud, episodio que manchó parte de la imagen de los militares en el Poder Ejecutivo.

El vicepresidente de esa comisión, el senador opositor Randolfe Rodrigues, del partido Red, criticó la declaración de Bolsonaro sobre la compra de fusiles: "No es cuestión de ideología, más allá de las diferencias sobre armamento. Bolsonaro no tiene dimensión del sufrimiento del pueblo, lo que cuesta calcular para comprar porotos en lugar de comprar carne, viviendo escenas que habíamos superado".