El presidente Jair Bolsonaro afirmó hoy que sin la reforma jubilatoria Brasil tendrá problemas de déficit fiscal como los que registra Argentina, país que visitará el 6 de junio. Las declaraciones se produjeron durante un desayuno con periodistas en el Palacio del Planalto, al comentar las negociaciones que lleva adelante el gobierno en el Congreso para intentar aprobar en el primer semestre la reforma jubilatoria, que aumentará la exigencia de aportes de los trabajadores.

"Si el ahorro con la reforma es por debajo de los 200.000 millones de dólares, vamos a terminar como Argentina", dijo Bolsonaro, según la cadena de TV Globo y el diario O Estado de Sao Paulo que participaron del desayuno de los jueves en la casa de gobierno.

"Si no se hace la situación explota en 2022", agregó en alusión al año en que termina su mandato.

La declaración de Bolsonaro se dio cuando el dólar había superado los 4 reales, el mayor nivel en siete meses, en la apertura del mercado de cambios de la plaza financiera de San Pablo.

"Si la reforma de la jubilación no sale, se instalará el caos, sin la reforma nadie confiará en Brasil", dijo Bolsonaro, citando cifras del ministro de Economía, Paulo Guedes, que además busca introducir elsistema de capitalización como el que rige en Chile o como las AFJP como alternativa para los que recién entran al mercado de trabajo.

La comparación con la situación fiscal argentina se dio durante una exposición de Bolsonaro a los periodistas para contar cómo es la visión del Ejecutivo hacia la reforma jubilatoria.

Ayer, la cancillería informó que Bolsonaro visitará el 6 de junio al presidente Mauricio Macri en Buenos Aires, en la primera visita que realizará desde que fue electo en octubre pasado.

La negociación política para la reforma previsional es compleja ya que se necesitan dos tercios de ambas cámaras del Congreso por tratarse de una enmienda constitucional, además de que afecta algunos derechos adquiridos y beneficios de los empleados públicos, entre ellos los militares, que forman parte de la base de apoyo de Bolsonaro.

La reforma es considerada impopular porque aumenta la exigencia de 30 a 40 años de aportes para un trabajador para cobrar la jubilación completa y fija por primera vez límites de edad, de 65 para hombres y 62 para mujeres.

"El Congreso tiene la libertad de cambiar el proyecto. Esperemos que no haya turbulencias", dijo Bolsonaro, quien anoche en cadena nacional agradeció al jefe de Diputados Rodrigo Maia, por la aprobación en la primera comisión del proyecto inicial de reforma.

El diario Folha de Sao Paulo denunció ayer que el gobierno prometió a partidos menores partidas presupuestarias extras -oficiales y legales- llamadas enmiendas parlamentarias para los diputados con el objetivo de seducirlos para aprobar el proyecto.

Habrá 40 sesiones disponibles -unos 70 días- para llegar a un consenso y elevar el proyecto al recinto de Diputados, tras lo cual, si es aprobado, debe ser elevado al Senado, donde pasará por trámite similar.

La reforma había sido lanzada en 2017 por el gobierno del entonces presidente Michel Temer, pero una denuncia de corrupción rompió la base del oficialismo en su momento.