Al compás de miles de seguidores que lo aclamaban en la plaza de los Tres Poderes, el presidente Jair Bolsonaro lanzó en Brasilia una inequívoca amenaza política al Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF), al declarar que "esta foto es de ustedes, es una declaración, un ultimátum".

El capitán retirado eligió el 7 de septiembre, el Día de la Independencia en Brasil, para hacer una demostración de fuerza en momentos que se agudiza la caída de su popularidad y se alejan las posibilidades de reelección.

Uno de los obstáculos para el bolsonarismo está en el Parlamento, donde se dilucidan los desmanejos presidenciales en la lucha contra la pandemia que mató a más de 540.000 personas, a la vez que se frenó el intento del Gobierno de reemplazar la urna electrónica por el voto en papel bajo la advertencia de que se suspendan las presidenciales del año próximo.

Por el otro, el Supremo Tribunal Federal (STF), que investiga al presidente por difundir noticias falsas sobre las garantías del sistema electoral. "O el titular de este Poder se adecúa o ese Poder puede sufrir lo que no queremos", dijo Bolsonaro, en alusión al titular del Supremo, el ministro Luiz Fux. "No queremos rupturas, no queremos pelearnos con ningún Poder, pero no podemos permitir que una persona robe nuestra democracia", exclamó el ex militar.

Poco después, el ministro del STF Alexandre de Moraes, subrayó que debe fortalecerse el "respeto absoluto a la democracia". En tanto que el presidente del Tribunal Superior Electoral, Luís Roberto Barroso, otro de los blancos de Bolsonaro, aseguró que no existe la posibilidad de "retorno al pasado" dictatorial. Lo mismo hizo el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco.

En crisis

Una encuesta de la consultora Datafolha da cuenta de que el 75% de los brasileños considera que el régimen democrático es el más adecuado, mientras que el 10% sostiene que la dictadura es aceptable en algunas ocasiones. "Está claro para todos que el alboroto causado por Bolsonaro deriva de su incapacidad para gobernar y de la perspectiva de ser enviado a casa por los brasileños en unas elecciones libres y justas, como lo han sido todas las celebradas en el país", dijo el diario paulista Folha.

El desplome de Bolsonaro se ve profundizado porque la economía brasileña da señales poco auspiciosas, agravadas por la severa crisis energética. A tal punto que sectores empresariales que respaldaron la llegada del ultraderechista al Gobierno empezaron a tomar distancia.

Pero el mandatario está convencido de que revertirá la situación. "A partir de hoy comienza a escribirse una nueva historia. Le pido a Dios más que sabiduría, fuerza y valor para decidir bien" dijo a sus seguidores.