En una jornada que empezó poco auspiciosa para el presidente Jair Bolsonaro, luego de tener que dar marcha atrás con el anuncio de que varias firmas multinacionales dejarían de operar en la Argentina para radicarse en Brasil, siguió de la misma manera al conocerse los resultados, por debajo de lo esperado, de la que en los papeles era la mayor subasta de áreas petroleras en la historia de ese país.

Bolsonaro aspiraba a recaudar U$S26.100 millones por la licitación de áreas. La operación terminó con sabor a poco, ya que sólo se concretó la adjudicación de dos de los cuatro bloques ofertados, por unos 17.100 millones de dólares.

No sólo eso: el mayor de los bloques subastados (llamado Buzios) quedó exclusivamente en manos de la estatal Petrobras, que también adquirió el otro bloque (Atapu) pero en consorcio con China National Offshore Oil Corp (CNOOC) y China National Oil and Gas Exploration and Development Corp (CNODC), una unidad de China National Petroleum Corp. (un 90% para Petrobras y 5% para cada una de las socias restantes), informó el sitio web Sputnik.

En cambio, no hubo ofertas para los otros dos bloques, Sépia e Itaipu, de ninguna de las 12 empresas que participaron en la subasta.

Las acciones de Petrobras revirtieron sus ganancias tras la noticia, mientras que el real se debilitó un 2% por la falta de inversión extranjera en los campos, informó la agencia Reuters. “Pensamos que habría competencia. No la hubo, pero no es el lugar para comentarlo”, dijo el presidente ejecutivo de Petrobras, Roberto Castello Branco, después de la subasta.

          

 

El presidente de Shell Brasil, André Araújo, aseguró luego de la subasta que no ofertó por política de empresa y porque los montos eran "elevados". Otras empresas que inicialmente iban a participar, como la francesa Total y la británica BP, dieron marcha atrás poco después sin explicar sus motivos.

No obstante, el Gobierno de Brasil calificó como una victoria la subasta de pozos de petróleo del denominado presal. "Es una subasta de concesión, un caso particular, único, exigía un esfuerzo muy grande (…) por eso consideramos que fue un éxito, una victoria", dijo en la rueda de prensa posterior a la subasta el ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque.

Por su parte el director de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), Décio Oddone, remarcó que la subasta "no era convencional" y asumió que las condiciones eran difíciles.

El ministro de Minas y Energía dijo que los dos bloques que quedaron sin adjudicar serán puestas a disposición nuevamente, y se mostró abierto a "revisar la metodología" y los parámetros para que haya éxito en las próximas subastas: "No tengo dudas de que esas áreas serán ofertadas y adjudicadas".

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El ministro de Infraestructura, Tarcisio Gomes de Freitas, aseguró que el resultado es "extraordinario" y que a partir de ahora se generarán inversiones que a su vez incentivarán la creación de empleo. Los cuatro bloques ofrecidos  ocupan 1.385 kilómetros cuadrados frente a la costa de Río de Janeiro sobre el Atlántico.

Las 14 empresas que estaban habilitadas para participar eran la brasileña Petrobras, la británica BP, la francesa Total, las estadounidenses Chevron y ExxonMobil, las chinas CNODC y CNOOC, la colombiana Ecopetrol, la noruega Equinor, la portuguesa Petrogal, la malaya Petronas, la catarí QPI, la anglo- holandesa Shell y la alemana Wintershall .

 

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