Brasil cerró 2017 con una inflación del 2,95%, lo que supone el menor incremento de precios en el país desde 1998 y una reducción a menos de la mitad de la registrada en 2016, informó el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge).

La inflación del año pasado fue de 3,34 puntos porcentuales inferior a la de 2016, cuando el indicador llegó al 6,29%.

Además, los precios se situaron por primera vez en 18 años por debajo de la meta fijada por el Gobierno, que era del 4,5% con un margen de tolerancia de un punto y medio porcentual hacia arriba o hacia abajo.

La caída de la inflación en los últimos meses fue acompañada por un fuerte recorte de las tasas de interés, que terminaron 2017 en el 7% anual, su mínimo histórico.

El 2,95% de inflación anual registrado en 2017 es la marca más baja desde 1998, cuando el índice de precios se ubicó en el 1,65%, durante el primer mandato del presidente Fernando Cardoso.

En diciembre, la inflación en Brasil avanzó hasta el 0,44% y registró la mayor tasa mensual del año, empujada por el incremento de precios de los alimentos y bebidas y transporte.

No obstante, la desaceleración de la inflación estuvo relacionada con la caída del precio de los alimentos y bebidas, que registraron una merma del 1,87%, debido a una cosecha agrícola un 30% superior a la del año anterior.

El grupo de alimentos y bebidas presentó deflación por primera vez desde comienzos de la década de 1990.

La economía brasileña comenzó en 2017 un tímido proceso de recuperación y según las previsiones de los economistas del mercado financiero terminó el año pasado con un crecimiento de alrededor del 1%, después de dos años de profunda recesión.