El "drama de Manaos" que aquejó a Brasil durante diciembre se extendió ahora a más de 1000 ciudades a lo largo del país, donde el oxígeno se ha convertido en un bien cada vez más demandado y cada vez más escaso. La principal productora de oxígeno brasileña, White Martins, reconoció que trabajan 24 horas al día para continuar con la producción, pero ni eso alcanza.

La empresa lanzó un comunicado en el que aclaró que  implementó un plan de contingencia y "continúa intensificando esfuerzos". Además de la producción las 24 horas al día, White Martins aceleró un 68% la fabricación de tanques para el almacenamiento de gases medicinales e industriales, incluido el oxígeno, y un 39% para la producción de remolques criogénicos.

Sin embargo, la desesperación preocupa a la compañía, que “ha alertado de forma exhaustiva a todos sus clientes médicos del sector público y privado de que el suministro de oxígeno no depende únicamente de su producción”. Para evitar una crisis como la de Manaos, la empresa aumentó su flota, que incluye camiones criogénicos, camiones e isotanques, en un 13,5% y el número de conductores en un 14%.

White Martins aumentó su producción, pero no es suficiente

¿Por qué la empresa se ve desbordada? Según trascendió, el consumo de oxígeno líquido medicinal aumentó un 56% en la primera quincena de marzo en comparación con las primeras dos semanas de diciembre de 2020. "La empresa registra un aumento exponencial del consumo del producto. La demanda llegó a aumentar 300% en algunas regiones", señaló una nota de la Fiscalía General de Brasil.

Otro de los principales problemas que señaló White Martins es que muchos hospitales tuvieron un aumento en el consumo de oxígeno que va más allá de su capacidad de almacenamiento instalada y su propia infraestructura hospitalaria, por lo que la frecuencia de suministro "aumenta exponencialmente y por tanto se impacta la fiabilidad de un suministro adecuado".

La empresa aseguró en el comunicado que la principal preocupación es la logística, ya que no cuentan con suficientes camiones para atender a los hospitales de todo el país. En este sentido, en muchas lugares se improvisan como puntos de internamiento (AUP), sin la infraestructura necesaria.

"Hay ciudades que transforman las AUP en lugares de detención, así como iglesias y otros espacios físicos. En muchos de estos lugares, los camiones no pueden llegar", dijo un ejecutivo de White Martins a O Globo.

La alarma por la falta de oxígeno

Con la segunda ola en pleno auge y la negligencia del presidente Jair Bolsonaro, los casos, internaciones y muertes por coronavirus aumentaron exponencialmente y los hospitales se ven desbordados. La tragedia se encadena: más casos llevan a más internaciones, que llevan a la necesidad de más oxígeno que, actualmente, es escaso. 

Según un balance realizado por el Consejo Nacional de Secretarías Municipales de Salud (Conasems), al menos 1.222 municipios informaron que corren el riesgo de quedarse sin oxígeno en al menos una unidad en los próximos 10 días. Y eso podría no ser todo, ya que solo 2.411de los casi 5600 municipios de todo el país enviaron datos. En el municipio de Valparaíso, por ejemplo, hay un consumo mensual de 176.400 litros de oxígeno. Hasta el 22 de marzo solo tenía 2.940 en stock: el 1,67% del total. 

Los cementerios de Manaos no daban abasto

Los cilindros de oxígeno, los más difíciles de conseguir, son la principal estructura de almacenamiento para el 87% de las ciudades. Este problema afecta especialmente a pequeños municipios de regiones alejadas de grandes centros urbanos, que "dependen de la entrega de tubos de oxígeno" y de que haya una logística eficaz, explicó Marco Felipe, miembro del Consaems de Mato Grosso, estado de la región amazónica, a la agencia Ansa.

El gobierno del presidente Jair Bolsonaro reforzó el envío de tubos, pero lo hizo en cantidad insuficiente, ya que “el número de pacientes crece más, hay riesgo” de colapso, afirmó Mauro Junqueira, secretario del Conasems.

El drama y la cepa de Manaos, un escenario que se podría repetir 

Entre diciembre de 2020 y enero de 2021, la ciudad de Manaos, de donde surgió la famosa cepa que ya tiene circulación comunitaria en algunas zonas de Argentina, fue colocada en el puesto número uno del "Plan de Oxigeno Brasil" que lanzó el Gobierno nacional, en un contexto donde la producción de ese gas no alcanzaba ni de cerca. Es que la demanda diaria de oxígeno se calcula en unos 76 mil metros cúbicos, mientras que las empresas productoras de la zona solo tienen capacidad para suministrar 28.200 metros cúbicos al día.

El denominado "drama de Manaos" hizo que la ciudad tuviera que trasladar muchos pacientes de coronavirus (Covid-19) a otras ciudades para que pudieran ser tratados, en un contexto donde las hospitalizaciones llegaron a un pico histórico.

Muchos hogares fueron la alternativa a hospitales desbordados (AFP)

De hecho, en enero, decenas de personas murieron asfixiadas por la falta de tanques de oxígeno en los hospitales de Manaos, de 2,2 millones de habitantes. El panorama era desalentador, sobre todo si se tiene en cuenta que es el único lugar de la región que cuenta con una unidad de cuidados intensivos, por lo que concentra la atención de todos los casos graves de Covid-19 en la zona.

Ahora, ante la alerta de varias ciudades, muchos creen que el drama se podría repetir en muchos otros lugares. La creciente demanda de atención hospitalaria se suma la expansión de la variante amazónica, la falta de vacunas, y las permanentes aglomeraciones de público aumentan la probabilidad de que esto suceda.

"Es triste observar la situación de los hospitales sobrecargados, la realidad es que el sistema de salud ya colapsó", señaló el infectólogo David Sufiate, de Río de Janeiro.

El mercado negro del oxígeno, un problema en aumento

Manaos, sumergida en el caos, vio como decenas de personas salieron en busca de abastecimiento de oxígeno en el mercado negro para cuidar a sus familiares en casa. La situación había llegado a ser tan crítica que los doctores de los hospitales, que ya no daban abasto, empezaron a entregar cilindros vacíos a los familiares de los pacientes para que ellos buscaran cómo recargarlos.

"No tenés idea lo que es ver familiares corriendo para procurarse un cilindro de oxígeno. Había peleas en los lugares donde los vendían”, recordóa doctora Adele Benzaken, una consultora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basada en Manaos, a Semana.

"Era un clima de guerra. Yo nunca estuve en una guerra, pero tuve la sensación de desorganización que puede haber después de un bombardeo, cuando la gente no sabe qué hacer y (en los hospitales) todos se agitan y se desesperan para salvar vidas", explica.

El mercado negro de oxígeno está en alza

Obviamente, eso potenció una venta ilegal del gas. Según se informó, el precio del cilindro en Manaos vale actualmente un 500% más, y medios locales denunciaron que en las calles de esa región se está pagando hasta 5 mil reales (920 dólares) por cada cilindro de oxígeno.

Este mercado paralelo contrabandea los cilindros desde otras partes de Brasil y hasta de Venezuela. Por si fuera poco, algunos venden oxígeno industrial como si fuera oxígeno medicinal. Aunque no hay una organización particular, ya se identificaron bandas criminales detrás del mercado negro.

En un operativo de captura a fines de marzo, la policía de Manaos encontró 9 cilindros de oxígeno, un vehículo utilizado para transportar el material y 1.500 reales en efectivo (USD 262, luego de rastrear vía Facebook a tres delicuentes que ofertaban el oxígeno desde los 2 mil a los 6 mil reales (de 350 a 1.050 dólares).