El impacto de la retracción de la actividad económica llevó a Brasil a registrar una caída brutal en la cantidad de puestos de trabajo, cuando aún no se observa el final de las medidas de contracción. El país gobernado por Jair Bolsonaro perdió más de un millón de empleos formales en el primer semestre del año debido a la pandemia, la cual paralizó buena parte de las actividades del país entre finales de marzo y comienzos de junio, informó el gobierno.

Entre enero y junio de 2020, las empresas registraron 6.718.276 contrataciones y 7.916.639 despidos, lo que provocó la destrucción de 1.198.363 puestos formales de trabajo, según las cifras del Registro General de Empleados y Desempleados (Caged) del Ministerio de Economía.

Tan solo en junio fueron cerradas 10.984 plazas de empleo formal, lo que supone una mejora con respecto a mayo, cuando fueron destruidos 350.303 puestos de labor como consecuencia de las medidas de restricción impuestas en mayor o menor medida por los gobiernos regionales ante el avance del coronavirus, que ya dejó cerca de 88.000 muertos y 2,5 millones de casos en el país.

Durante el sexto mes del año se registraron 895.460 contrataciones, lo que supone un 24% más con respecto a mayo, y 906.444 despidos, un 16 % menos en comparación con mes precedente.

No obstante, el saldo de junio fue el peor para el mes desde 2016, cuando el país se encontraba en plena recesión y perdió 91.032 puestos de trabajo.

La leve mejora de los datos de empleo coincide con la desescalada gradual de las medidas de distanciamiento social que habían sido impuestas por los gobiernos regionales para frenar la pandemia, cuyo avance ha convertido a Brasil en el segundo país con más muertes y contagios, por detrás de EE.UU.

La crisis sanitaria ha golpeado duramente la economía brasileña, que este año, si los pronósticos se cumplen, sufrirá la mayor retracción en las últimas décadas con una caída del Producto Bruto Interno de alrededor del 6%, de acuerdo con los datos preliminares que se manejan y las proyecciones que se van adecuando al vaivén de la pandemia.

La contracción azotará una economía que venía recuperándose lentamente de la histórica recesión que sufrió en 2015 y 2016, cuando su PBI se encogió cerca de 7 puntos porcentuales.

El PBI brasileño creció un 1,3% en 2017 y en 2018, y un 1,1 % en 2019. Antes de la pandemia, el mercado preveía un crecimiento de más del 2% para este año.