El gobierno brasileño prevé para 2018 un crecimiento más cercano al 2,5% que al 3% de sus proyecciones de inicios de año, admitió el jueves el principal ministro del gabinete de Michel Temer, tras la publicación de datos económicos que enfriaron las expectativas. 

"Si el análisis se hiciera hoy, tendríamos una tendencia más bien en torno al 2,5%”, dijo en una audioconferencia de prensa el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Eliseu Padilha. 

Las proyecciones del mercado cayeron ya de 2,90% a inicios de marzo a 2,51% en la última encuesta Focus realizada semanalmente por el Banco Central (BCB). 

Brasil salió en 2017 de dos años de recesión, con un crecimiento del PIB de 1%, pero en el primer trimestre de este año los indicadores señalan una tendencia al estancamiento o incluso una leve contracción, de acuerdo con proyecciones del BCB. 

La Bolsa de Sao Paulo operaba hoy con pérdidas de 1,73% y el real a 3,66 unidades por dólar, volvió a depreciarse y se negociaba a 3,71, su más bajo nivel en más de dos años. 

Pese a esa desaceleración y a la baja inflación, el Comité de Política Monetaria del BCB optó el miércoles por mantener sin cambios su tasa básica en 6,5%, contrariando expectativas de un recorte de 0,25 puntos porcentuales. 

El BCB alegó un escenario externo de “volatilidad”, que llevó al real a desvalorizarse en torno a un 10% en lo que va del año frente al dólar, e incertidumbres sobre la continuidad de los ajustes fiscales tras las elecciones generales de octubre próximo. La medida fue mal digerida por los mercados. 

La Bolsa de Sao Paulo operaba a inicios de la tarde con pérdidas de 1,73% y el real, después de abrir estable, a 3,66 unidades por dólar, volvió a depreciarse y se negociaba a 3,71, su más bajo nivel en más de dos años. 

"Los inversores en Bolsa esperaban un recorte de la tasa a 6,25% (...) y ahora están revisando su apetito por el riesgo”, explicó a la AFP el economista Mauro Rochlin, de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) de Rio de Janeiro.