Con presupuesto ajustado, una de cada cuatro personas en Brasil no puede pagar todas sus facturas a fin de mes. El hallazgo proviene de una encuesta realizada por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en asociación con el Instituto de Investigación FSB, que apunta a una reducción en el gasto en los rubros ocio, vestimenta y viajes.

Según la encuesta, citada por la Agencia Brasil, salir de los números rojos es cada vez más difícil. Esto se debe a que solo el 29% de los brasileños logran ahorrar, mientras que el 68% no llegan a hacerlo. A pesar de ello, el 56% de los encuestados cree que la situación económica personal será un poco o mucho mejor hasta diciembre.

El sondeo también mostró que el 64% de los brasileños ha recortado gastos desde principios de año y el 20% obtuvo un préstamo o contrajo una deuda en los últimos 12 meses. En relación a situaciones específicas, el 34% de los encuestados retrasó las facturas de luz o agua, el 19% dejó de pagar su seguro de salud y el 16% tuvo que vender algo para pagar deudas.

Costos

Otros hábitos se vieron afectados por la inflación. Según la encuesta, el 45% de los brasileños dejó de comer fuera de casa, el 43% redujo el gasto en transporte público y el 40% dejó de comprar algún alimento.

Entre los que redujeron el consumo, el 61% cree en una mejora de las finanzas personales en los próximos meses. El optimismo, sin embargo, no se verá reflejado en un mayor consumo. Solo el 14% de la población pretende aumentar sus gastos hasta finales del año.

Entre los artículos que más pesaron en los bolsillos de los encuestados en los últimos seis meses, el gas para cocinar lidera, con el 68% de las menciones. Luego vienen el arroz y los frijoles (64%), las facturas de electricidad (62%), las carnes rojas (61%) y las frutas y verduras (59%). Los combustibles aparecen en sexto lugar, con un 57%. En el caso de los alimentos, la percepción de precios altos de rubros como arroz, frijol y carnes rojas aumentó en más de 10 puntos porcentuales con relación a la encuesta anterior, en abril.

Covid y guerra

Con la subida de los precios, la población está recurriendo a una vieja costumbre: el regateo. Según la encuesta, el 68% de los encuestados admitió haber intentado negociar un precio más bajo antes de realizar alguna compra este año. Un total del 51% pagó la compra a plazos con su tarjeta de crédito, y el 31% admitió comprar al fiado. Las altas tasas de interés hacen que el crédito sea menos atractivo. Menos del 15% de los brasileños recurrió a sobregiro, crédito deducible de nómina o préstamos de otras personas.

Según el presidente de la CNI, Robson Andrade, las consecuencias de la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania comprometieron la recuperación económica del país. La aceleración de la inflación condujo a altas tasas de interés, lo que ha desalentado el consumo y la inversión. Por otro lado, dice Andrade, el desempleo está cayendo y el ingreso promedio de la población se está recuperando paulatinamente, lo que da aliento para los próximos meses.

La encuesta, encargada por la CNI al Instituto FSB Pesquisa, es la segunda realizada en el año centrada en la situación económica y los hábitos de consumo. Se entrevistaron a 2.008 ciudadanos presencialmente, en todos los estados del país, del 23 al 26 de julio.

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