Varias compañías minoristas importantes de Estados Unidos, como WalMart, Target, Best Buy y Macys, enviaron una carta al presidente Donald Trump instándolo a no imponer fuertes aranceles sobre productos importados de China.

La administración Trump estaría preparando aranceles contra tecnología de la información, productos de telecomunicaciones y de consumo chinos en un intento por forzar cambios en la propiedad intelectual y prácticas de inversión en Pekín. Washington podría imponer más de 60.000 millones de dólares en aranceles sobre bienes que van desde electrónica hasta ropa, calzado y juguetes.

"Al mismo tiempo, estamos preocupados sobre el impacto negativo de acciones correctivas bajo la sección 301 del Acta Comercial que podría tener sobre familias trabajadoras de Estados Unidos", indicó la carta. "Aplicar cualquier arancel adicional de base amplia como parte de una acción de la Sección 301 podría empeorar esta inequidad y castigar a familias trabajadoras estadounidenses con precios más altos en productos básicos del hogar, como ropa, zapatos, electrónicos y bienes para la vivienda", agregó.

La Sección 301 podría permitir a Trump imponer aranceles unilaterales sobre China en respuesta a una conclusión del Gobierno estadounidense de que los chinos violan reglas de propiedad intelectual. Los aranceles no necesitarían aprobación del Congreso.

En otro tramo de la misiva, la representación empresaria advierte que "la imposición de amplios aranceles traerá una reacción en cadena de consecuencias negativas a la economía de EEUU, provocando represalias, asfixiando las exportaciones agrícolas, de bienes y servicios estadounidenses, y elevando los costos para negocios y consumidores", señalaron los grupos comerciales en la carta enviada a Trump.

"Exigimos que la administración tome medidas y acciones comercialmente significativas y de acuerdo con las obligaciones internacionales que benefician a exportadores, importadores e inversionistas estadounidenses, más que penalizar a consumidores norteamericanos y poner en peligro las últimas ganancias en la competitividad estadounidense", señala la misiva.

La Casa Blanca no respondió a un pedido de comentarios sobre la carta. La misiva es el último ejemplo de una creciente división entre la administración de Trump y muchos empresarios por la política comercial, que incluso ha provocado la renuncia de su principal asesor económico, Gary Cohn hace pocos días, precisamente por la oposición del ex funcionario a la implantación de aranceles a la importación de acero y aluminio.