El número de estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de ayuda por desempleo bajó más de lo esperado la semana pasada, con despidos en descenso y empresas desesperadas por encontrar trabajadores para satisfacer una demanda creciente, tras la reapertura de la economía y el impulso dado por 6 billones de dólares en planes de ayuda estatales.

La economía, que en el período enero-marzo registró su segundo ritmo de crecimiento más rápido desde el tercer trimestre de 2003, está ganando fuerza, de acuerdo con datos que muestran que el gasto empresarial en equipamiento se aceleró en abril.

Las solicitudes iniciales de beneficios estatales por desempleo cayeron en 38.000 a un nivel desestacionalizado de 406.000 en la semana que terminó el 22 de mayo, dijo el Departamento de Trabajo. La cifra fue la más baja desde mediados de marzo de 2020 y mantuvo los pedidos por debajo de 500.000 por tercera semana consecutiva.

Economistas consultados por Reuters estimaban en 425.000 las solicitudes para la última semana. Aunque los pedidos se mantienen muy por sobre el rango de 200.000 a 250.000 que se considera consistente con un mercado laboral en condición saludable, vienen cayendo sostenidamente desde un récord de 6,149 millones a inicios de abril de 2020.

Beneficios

Las restricciones a las empresas relacionadas con la pandemia se han reducido, con más de la mitad de los adultos en Estados Unidos completamente vacunados contra el COVID-19, dejando a fábricas, sitios de construcción, restaurantes y bares, entre otros, necesitados de trabajadores.

La escasez de mano de obra, a pesar de que casi 10 millones de estadounidenses están oficialmente desempleados, se ha atribuido a la red de seguridad, fortalecida durante la pandemia por el gobierno, para proporcionar un salvavidas temporal tras una debacle económica sin precedentes causada por el virus.

Gobernadores republicanos en al menos 23 estados, entre ellos Florida y Texas, anunciaron que pondrán fin a los programas de desempleo financiados por el gobierno federal en junio, incluido un subsidio semanal de 300 dólares, que según las empresas desalientan a los desempleados a buscar trabajo.

Sin embargo, no hay consenso en cuanto a que las generosas ayudas por desempleo están manteniendo a la gente en casa. Según el economista de JPMorgan, Daniel Silver, un análisis de las tasas de desempleo, el crecimiento de los salarios y las tasas de participación de la fuerza laboral en los 23 estados sugirió que la terminación anticipada de los programas de beneficios especiales fue motivada por la política más que por la economía.

Decisión política

"Aunque algunos de estos estados tienen mercados laborales ajustados y un fuerte crecimiento de las ganancias, muchos de ellos no", dijo Silver. "Por lo tanto, parece que la política, más que la economía, está impulsando las decisiones con respecto a los fines primarios de estos programas", consideró.

A la escasez de mano de obra se le atribuyen los modestos 266.000 puestos de trabajo creados en abril, menos que los 770.000 de marzo. Los economistas esperan que el fin anticipado de los beneficios financiados por el gobierno y una ampliación del avance económico reduzcan aún más las solicitudes y las listas de desempleados en los próximos meses.

El informe de solicitudes mostró que el número de personas que seguían recibiendo beneficios después de una semana inicial de ayuda disminuyó en 96.000 a 3,642 millones en la semana que finalizó el 15 de mayo. Los llamados pedidos continuos, que se informan con un retraso de una semana, cubrieron el período en el cual el gobierno encuestó a los hogares para el informe de empleo de mayo.

La caída refuerza las expectativas de que las contrataciones se recuperaron este mes. El Departamento de Comercio confirmó que el Producto Interno Bruto aumentó a una tasa anualizada de 6,4% el último trimestre. La estimación no revisada siguió a una tasa de expansión del 4,3% en el cuarto trimestre.