Los ciudadanos de la República Checa celebrarán entre mañana y el sábado la primera ronda de las elecciones presidenciales, en las que el actual jefe de Estado, el euroescéptico Milos Zeman, llega como favorito indiscutido.

Ocho millones de checos están convocados para participar de las segundas elecciones presidenciales directas en el país -una Democracia parlamentaria- tras la caída del Muro de Berlín y el desplome del comunismo sobre fines de los años 80.

Los comicios definirán el nombre del futuro presidente, una función que en el país europeo tiene un carácter más bien protocolar y cuyo poder más influyente es la capacidad de veto que lo habilita para devolver proyectos de ley al Parlamento, aunque ese veto puede ser dejado sin efecto por el poder legislativo.

Hasta la reforma constitucional de 2013, el jefe de Estado era elegido entre los 200 diputados de la Cámara baja y los 81 miembros del Senado en sesión conjunta.

A estos comicios se presentan nueve candidatos y, según los últimos sondeos, el principal favorito es Zeman, del Partido de los Derechos Civiles y antiguo presidente del Partido Socialdemócrata, con un estimado 32% de intención de voto, aún lejos del 50% necesario para asegurar la presidencia en la primera ronda.

En segundo lugar de las preferencias -según las encuestas- y con 21%, está el independiente Jiri Drahos, químico y ex presidente de la Academia de Ciencias de la República Checa, quien es seguido por el también independiente Michal Horacek, con 10%.

Zeman, de 73 años, decidió no participar en debates electorales con sus rivales con el fin de evitar, según declaró, caer en descalificaciones de sus contrincantes.