El gobierno de China aseguró que no se quedará indiferente frente a las amenazas estadounidenses contra sus exportaciones, y advirtió que tomará medidas de represalia.

Así lo aseguró Beijing después de que Donald Trump anunciara fuertes aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio y amenazara además con imponer "tasas recíprocas" a los socios comerciales de Estados Unidos que respondan con medidas similares.

"China no quiere una guerra comercial con Estados Unidos, pero si toman medidas que perjudiquen a los intereses chinos, en absoluto nos quedaremos de brazos cruzados", apuntó ayer Zhang Yesui, portavoz de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el órgano supremo legislativo del gigante asiático.

China es, por lejos, el principal fabricante mundial de acero y de aluminio pero sólo exporta una ínfima parte de su producción a Estados Unidos, por lo que se vería afectado marginalmente por las nuevas tasas.

Y mientras Washington orienta las investigaciones y los derechos antidumping contra China en numerosos sectores, desde lavarropas hasta paneles solares, Zhang mostró su preocupación ante una tendencia incontrolable.

"Es crucial para todos percibir clara y objetivamente las intenciones estratégicas de la otra parte. Las decisiones fundadas en errores de juicio o en hipótesis erróneas [...] pueden tener consecuencias que ninguno de los dos países desea", insistió.

Beijing advirtió en varias ocasiones en los últimos meses que tomaría las "medidas necesarias" para defender a sus empresas frente a los abusos de las "decisiones proteccionistas" de Washington.

Las autoridades chinas abrieron una investigación antidumping sobre el sorgo estadounidense y no descartan apuntar contra las exportaciones masivas de soja de Estados Unidos.

Liu He, consejero del presidente chino, Xi Jinping, visitó Washington la semana pasada para tratar de encarrilar las relaciones económicas entre ambas potencias. Pero los anuncios de Trump llegaron durante esta visita, como un desaire para el régimen comunista.

Sin embargo, Liu y los responsables estadounidenses con los que se reunió "convinieron que ambos países debían resolver sus diferendos comerciales mediante la cooperación y no con la confrontación", aseguró la agencia estatal de noticias Xinhua. El diálogo debería continuar "próximamente en Beijing", dijo Zhang.