Más allá de un cierre masivo de salas de manera permanente por la pandemia, China prepara la reapertura de los cines. La decisión está tomada y solo se espera la firma final por parte del gobierno, pero se estima que será en las próximas semanas. El negocio, completamente parado, prevé una pérdida -si la reapertura es inmediata- del 40% interanual tanto en salas como en ingresos. Esto podría minimizar la caída, aunque los empresarios chinos del sector prevén que se necesitarán al menos seis meses para que la actividad recobre el ritmo normal.

Por supuesto, hay otro problema: qué películas presentarán los cines una vez que reabran. La producción local está parada y la internacional no entra. Por lo tanto, las salas van a trabajar con reposiciones. Es cierto que hay películas chinas terminadas y con estreno pendiente, pero requieren un trabajo de marketing previo que no se ha podido llevar a cabo, en muchos casos ni siquiera planear. Eso indica que tales filmes se verán mucho más adelante (lo que genera también un retraso en la producción de allí a futuro: todo tiene la dinámica de fichas de dominó cayendo una tras otra). Una de las películas que se tiene en cuenta para la reapertura es una nueva versión 4D de Interestelar, la epopeya de ciencia ficción de Christopher Nolan de 2014. En general, se buscan películas de alto impacto para atraer a los espectadores nuevamente, aunque se descarta que se lleven adelante protocolos de seguridad estrictos. Los empresarios chinos calcularon la semana pasada que, si la cuarentena se extendiese hasta octubre, la caída interanual del sector sería de un más que catastrófico 91%, con probable pérdida de mercados extraterritoriales, además.